Ocho consejos para una menopausia saludable

Prevenir es la mejor arma para minimizar los trastornos y patologías asociados que aparecen en esta etapa de la vida de la mujer.

La menopausia es un momento delicado para la mujer tanto física (osteoporosis, problemas cardiovasculares, incontinencia urinaria, sofocos…) como psicológicamente. Para llegar a la madurez con calidad de vida, es importante poner en práctica la prevención y adoptar hábitos de vida saludables:

  1. Ejercicio físico: Es una manera excelente de mantener en forma los huesos, articulaciones y músculos. Con un entrenamiento adaptado a las características individuales se puede mejorar la flexibilidad, la amplitud de los movimientos articulares, el tono muscular, favorecer la circulación o mejorar la capacidad respiratoria.
  2. La práctica de métodos de relajación pueden obtener resultados positivos como la disminución de tensión, y por tanto menos ansiedad o angustia; mejor concentración y memorización; y aumento de la autoestima y del control emocional en esta etapa de especial inestabilidad.
  3. Hábitos tóxicos: dejar de fumar, consumir café o bebidas alcohólica repercute en una mejor absorción del calcio de los alimentos y es fundamental en la protección cardiovascular.
  4. Prevención osteoporosis: La tendencia a la perdida de masa ósea con predisposición a la fractura es habitual en esta etapa. Caminar todos los días al menos media hora y enriquecer la dieta con alimentos ricos en calcio: productos lácteos, frutos secos, sardinas y anchoas; y en menor proporción en legumbres y vegetales verdes oscuros (espinaca, acelga, broccoli), es una forma de prevenir. Una recomendación: para absorber bien el calcio es importante que los niveles vitamina D sean óptimos y lo mejor para activarlos es tomar el sol.
  5. Alimentación equilibrada: En la etapa de la menopausia hay una tendencia a aumentar de peso, con una redistribución del tejido adiposo que favorece su acumulación en la zona abdominal. Si se exceden las necesidades energéticas recomendadas (1.800 calorías según la OMS), se tenderá fácilmente y de forma progresiva a la obesidad.
  6. Prevención patológica del suelo pélvico: la carencia hormonal favorece la aparición de incontinencia urinaria y prolapso genital en mujeres que han tenido hijos y no han recuperado ni cuidado la musculatura del suelo pélvico en los años posteriores. Es fundamental en esta etapa realizar revisiones ginecológicas periódicas y realizar ejercicios de fortalecimiento.
  7. Sofocos: Para prevenir o minimizar los desagradables sofocos y la sudoración nocturna existen complementos alimenticios que ofrecen un suplemento beneficioso. Hablamos de las isoflavonas de soja, el trébol rojo, lúpulo o la salvia.
  8. Protege la piel: El desbarajuste hormonal también afecta a la piel. Deshidratada, ésta se vuelve menos elástica, se seca y se arruga; por eso es momentodenutrirla con ingredientes beneficiosos: vitamina E, borraja y onagra.

Fuente centradaenti.es