septiembre 28

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Relato erótico. Todo queda en familia

Le agarré fuerte la entrepierna. Sabía que eso le haría reaccionar. Intentó disimular su cara de asombro mientras seguía hablando con los demás integrantes de la mesa

Abajo3

Aprovechando que todos miran sus platos, le bajo la cremallera y le toco por encima del calzoncillo. Me mira, me hace ademán de que está incomodo. Siento como me humedezco. Oh si, quiero poseerlo.

– Si me disculpan, voy al baño.- Digo, y sin mas preámbulos retiro la silla y me levanto. Mi marido me coge por el codo, me detiene.

– Cielo, estás bien?.- Me dice con cara de preocupado. Asiento y sigo mi camino.

Llego al baño. Llevo un precioso vestido que mi marido me regaló hace una semana especialmente para este día. Celebramos nuestro décimo aniversario con la familia. Están su hermano Jorge, su hermana Isabel, mi hermana Clara, su marido Joel, mi mejor amiga Laura, Pablo, Jesus y Pedro que son amigos de Damian, que es mi marido y mi amor. Me quito las bragas, me las guardo en el bolso, me enciendo un cigarrillo. Me miro al espejo. Respiro. Estoy húmeda y caliente. Espero. De pronto él llega. entra por la puerta.

– Nena, no me gustan estos juegos, ya lo sabes. ¿No ves que pueden vernos?.- Sin hacerle mucho caso, me acerco a él, cojo su mano y la meto en mi entrepierna.

– Esto es por ti.- Le susurro a la oreja. – Ahora fóllame. Y sin mas que decir, me mira, me besa con pasión mientras su mano sigue en mi entrepierna. Me excito, gimo en su boca. Me agarra del culo con las dos manos, me levanta. Me empotra contra la pared. Le desabrocho el pantalón, le bajo los calzoncillos y me penetra. Con fuerza. Gimo. Gime.

– Rebeca me pones enfermo. Me excitas, me pones nervioso, me haces desearte cada dia mas y mas.- Le beso para que se calle y sigue dandome lo mio. Una, dos, tres y hasta 10 veces mas. Lo noto, siento que me deshago por dentro. Y el nota los espasmos de mi vagina. Lo veo. Me toma la boca de nuevo para apaciguar mis gemidos. Gritos ahogados de los dos. Nos besamos. Me mira. Le miro. Me mira y me mira mas. Me baja. Cojo las bragas de mi bolsillo. Me las pongo. El se acomoda el pantalón. Salgo del pequeño habitáculo en el que nos habíamos metido por si alguna otra señora decidía entrar al baño de señoras. Me miro al espejo, me acomodo el pelo. Él ya ha salido. Cojo el cigarrillo que había dejado en la pica del baño. Está totalmente consumido. Me enciento otro. Me miro. Me gusta lo que veo. Me siento relajada.

Salgo del baño. Voy a la mesa.

– Cielo, has tardado mucho. ¿Estás bien?.- Me pregunta mi marido. Asiento y le sonrío. Le doy un pequeño beso en los labios y eso le tranquiliza. A lo poco llega Jorge. Me mira, le miro, le sonrío discretamente y es sus labios puedo leer que me dice. “Te deseo”.

Fuente belenbarroso.com

Foto misterioluz.blogspot.com