octubre 06

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¿Podría existir una economía basada en el sexo oral?

Una teoría marxista de la economía diría que el trabajo es el único capital de los que no poseen propiedades, pero para que ese trabajo se convierta en capital económico debe pasar por el cuerpo. ¿Cuánto trabajo, pues, es equivalente a una buena sesión de sexo oral? ¿Cómo podríamos valorarlo?

Ilustración de Édouard-Henri Avril para “De Figuris Veneris”

Ilustración de Édouard-Henri Avril para “De Figuris Veneris”

El dinero es sólo una de tantas formas de dar cuerpo a un valor abstracto. Pero el Internet nos enseña extrañas formas de intercambios que tal vez no sean tan “nuevos”, sino históricamente desatendidos para volver en otras formas (a la manera en que Freud pensaba el retorno de lo reprimido, que volvería bajo una faz distinta).

En la red social Vkontakte, una chica ucraniana de nombre Anastasiya Milanovich provocó una pequeña controversia cuando prometió practicarle sexo oral a un extraño si cierto post suyo llegaba a los 10 mil likes. La meta fue conseguida sólo 50 minutos después del reto.

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El sexo en general y el “blowjob” en particular son la base del sistema económico imaginario que se transparenta en gran cantidad de películas porno. La chica que paga el taxi, las clases de tenis o la pizza con el efectivo de su cuerpo, así como la hembra dominadora y empoderada que somete al esclavo en el BDSM, son formas en que el espectro económico se deja traslucir en el sexo glamourizado del porno, impresión constatable de nuestro imaginario compartido. Sacando de la pantalla esta economía del cuerpo (o bien, reinsertándola en la realidad, de donde por otra parte nunca ha salido), tal vez una mamada pueda pagar una pizza en el porno, pero se quedaría corta frente a lo que les pagan a ciertas chicas, muy reales, gold diggers, a los “sugar daddy”: existen incluso sitios web donde jóvenes estudiantes conocen a hombres ricos que pagan por su compañía y sus favores sexuales. Una joven aportó el siguiente testimonio en una entrevista sobre su experiencia en SeekingArrangement.com:

Hice algo de modelaje para revistas de moda en mis dos primeros años de universidad, así que estaba segura de que encontraría al sugar daddy correcto. No me decepcioné… Me tomó cerca de un mes hallar al hombre que buscaba –básicamente, alguien con quien hubiera podido salir de cualquier forma, más allá de verlo como sugar daddy. Estaba en los últimos cuarentas y ganaba varios millones al año trabajando con grandes fondos de cobertura. Manejaba un Bentley y me llevó a algunos lugares increíbles, incluyendo un fin de semana perfecto en el Manoir Aux Quat’Saisons de Raymond Blanc.

Entramos en lo que el sitio llama un acuerdo de mutuo beneficio. Éramos novio y novia, pero me pagaba £2,500 libras al mes, lo que era más que suficiente para pagar mis cuentas mientras perseguía mi carrera en el cine. Nos vimos durante seis meses mientras adquirí las habilidades que me permitieron encontrar un trabajo de tiempo completo.

El columnista Jeremy Wilson de The Kernel comentó sobre esta práctica que el Internet, “que se suponía liberaría a las mujeres, hace con velocidad lo contrario.”

Para que existiera una economía basada en el sexo oral sería necesario convertir los valores de productos o servicios en su equivalente en sexo oral: ¿cuántas “mamadas” valdría, dado el caso, una computadora, la renta de tu casa o incluso una casa nueva? Aunque esta conversión sería complicada y poco confiable (por subjetiva y poco previsible), la significación del sexo oral en nuestra sociedad está emparentada con la gratificación al otro, o con un acto aleatorio de generosidad con los extraños de Internet, como atestigua Reddit.

En la etiqueta /r/randomactsofblowjob (“actos aleatorios de mamadas”, jugando con la expresión “actos aleatorios de bondad”) pueden leerse posts de usuarios que solicitan “un favor” sexual por las más diversas razones: algunos han sido dejados por sus novias, otros son vírgenes a los 26 años y nunca han pasado de primera base, por lo que el foro sirve como una botella al mar del sexo oral. Esto nos ilustra sobre la variedad de significaciones que tiene el sexo en nuestros días, y cómo, más allá de la tecnología, el sexo es una moneda de cambio en pleno uso. No se devalúa y se recupera de cualquier crisis.

 

Fuente pijamasurf.com