¿Amor o enamoramiento? Descubre la diferencia entre “estar enamorada” y “amar”

Amor y enamoramiento no son lo mismo, y es importante conocer la diferencia porque cuando los confundimos se produce mucho sufrimiento

pareja

Enamoramiento es lo que sucede al principio de una relación. Conoces a alguien que te atrae, resulta que es encantador y no te lo puedes sacar de la cabeza. Cuando están juntos el tiempo vuela, se ríen, se adivinan el pensamiento y sienten que se comprenden a la perfección.

Quizás tengas la sensación de que has encontrado a tu alma gemela, y eso te hace sentir maravillosamente. Inventas planes de futuro, sueñas despierta, solo tienes ganas de verle y no haces planes con tus amigos porque ahora reservas todo tu tiempo para él.

Querida, ¡estás enamorada! Pero ¿significa eso que él es tu pareja ideal, la persona que envejecerá a tu lado, el amor de tu vida? Pues… no necesariamente.

Qué ocurre cuando nos enamoramos

Científicos, poetas y místicos han tratado de descifrar por qué se produce esa chispa de atracción irresistible. Unos dicen que es pura química. Otros hablan de la conexión entre dos corazones e incluso de medias naranjas.

Lo cierto es que se produce un terremoto físico y emocional. Te sientes más ligera, guapa y optimista. Eso se debe a que tu estado de enamoramiento hace que tu cuerpo genere endorfinas y otras hormonas que producen una sensación de bienestar. Te sientes estupendamente porque hay alguien a tu lado con quien puedes pasártelo bien, confiar, intimar. Y todo eso obra maravillas en nuestro bienestar.

Entonces, ¿cuál es el problema? Pues que todas las virtudes que atribuyes a esa persona puede que estén en tu imaginación. Eres tú quien lo encuentra perfecto. A tus ojos no tiene defectos, en todo caso peculiaridades que te divierten. Tú, en algún lugar de tu cabeza, has decidido que esa es la persona que te va a querer toda la vida, que no te abandonará ni traicionará, que está hecha para ti. Más aún: él es quien te compensará del dolor que sufriste en varias rupturas amorosas, o el que te dará el amor y la comprensión que tus padres no supieron darte.

Del “amor” al odio

Y todo eso es un error. Son suposiciones basadas en tu deseo de amar y ser amada, que es lógico y natural y no deberías reprimir. No conoces bien a esa persona, por lo que no puedes dar tantas cosas por supuestas. Él no es perfecto, como tú tampoco lo eres. Pero cuando piensas así estás comportándote como una niña que anhela amor y protección absolutos e incondicionales.

Lo que ocurre es que no eres una niña, sino una adulta. Si te empeñas en amar de esa forma inmadura, exigente, fantasiosa… solo sufrirás un desengaño tras otro, o una permanente sensación de vacío. Es muy posible que encuentres hombres que estén deseando cuidar de ti, protegerte o satisfacer tus fantasías del caballero perfecto… Pero se cansarán. Y si tú no entiendes que se alejan de ti porque no pueden ser ellos mismos, sino que tienen que interpretar un papel, te sentirás una víctima. Les odiarás con la misma intensidad con que antes les adorabas, y tropezarás con la misma piedra en tu siguiente relación.

Así de fácil se puede pasar del enamoramiento a la fobia y el odio, porque no hay verdadero amor. Es un fuego artificial cuyo resplandor desaparece enseguida.

¿Qué es el amor?

Amar es otra cosa. Supone atravesar la fase de enamoramiento, y dejar de ver a tu pareja con unas lentes de color rosa. Conocerle tal y como es, y no como a ti te gustaría que fuera. Permitirle que se muestre sin necesidad de ponerse disfraces. Saber estar a su lado cuando te está mostrando su propia vulnerabilidad o sus demonios. ¿O acaso crees que él no arrastra carencias, frustraciones o sueños rotos?

Es muy importante que antes aprendas a conocerte y quererte a ti misma, independientemente de que tengas pareja o no. Más aún si la tienes, ya que evitará que cargues el peso de tus mochilas sobre sus espaldas.

Lo cierto es que tu pareja es un ser humano de carne y hueso. En el momento en que eres capaz de amarle no solo por su luz, sino también por su sombra, y aún así eliges quedarte a su lado, puedes llamarlo amor. Porque el verdadero amor no juzga, ni proyecta, ni manipula. De hecho, el amor más puro se expresa cuando sientes la necesidad de dar, más que de recibir.

Piensa también que tú no eres ni mucho menos perfecta. Si eres capaz de ser tú misma con él, sin ocultar tu sombra, sin pretender ser de otra forma para complacerle, sin tener miedo de que te rechace, permitirás que él aprenda a amar a la persona que eres realmente.

Qué alivio para ambos, ¿no?

 

Fuente about.com