septiembre 07

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Hablamos con las mujeres acerca de sus vaginas

[Nota: Sé que “vagina” se refiere técnicamente al conducto vaginal de una mujer y no a las partes externas de su vulva, que es de lo que vamos a hablar aquí

fruta

Casi todas las personas con las que platiqué utilizaron el término “vagina” para referirse a sus genitales en general y es algo que también yo hago en el lenguaje coloquial. Por favor consideren la palabra “vagina” como una manera de resumir todo lo que viene a continuación.]

Las 60 mujeres con las que conversé no sintieron alivio al revelar los secretos que guardaron por mucho tiempo sobre sus vaginas. Más bien, casi todas estaban interesadas en que las pláticas que ya habían tenido llegaran a un espacio más público. Cuando se trata de hablar de nuestros genitales (procesar nuestros sentimientos e intelectualizar la relación que tenemos con ellos), las mujeres van mucho más adelante que los hombres. Las mujeres que respondieron mi encuesta estaban listas para platicar. Lo noté porque sus correos eran largos y trataban sobre todos los aspectos de sus vulvas, hímenes, prepucios vaginales y más cosas.

La edad promedio del grupo es de 25 años. La mayoría de las que respondieron son de Reino Unido y Estados Unidos. Las dejé escoger su propio pseudónimo. Cerca del 30 por ciento se identifican como heterosexuales y 10 por ciento como lesbianas, mientras que casi todas las demás prefirieron describirse como “heterosexual la mayoría del tiempo” o “las chicas son algo ocasional”. A continuación les presento todo lo que aprendí tras hablar con 60 mujeres acerca de sus vaginas.

Es muy difícil describir vaginas

Mientras que la semana pasada los hombres recitaron datos estadísticos como si sus penes fueran parte de la alineación principal del equipo de los Packers, las mujeres tuvieron muchas dificultades para encontrar adjetivos que pudieran describir sus vaginas. Muchas de ellas expresaron esta parte con una serie de preguntas que denotaba su inseguridad. Laura, una chica de 24 años originaria de Norfolk, Inglaterra dijo: “Los labios entre mi clítoris y mi vagina son medianos (creo). No hay nada alrededor del orificio, ¿tiene sentido lo que digo?”

Las descripciones que utilizaban eran muy variadas. Mencionaban una gran cantidad de colores (desde morado, rojo, rosa, hasta una vagina parcialmente albina) y toda clase de formas y comparaciones (más adelante habrá mas detalles). Fue abrumador descubrir que, al igual que los hombres, las mujeres básicamente creen que sus vaginas son promedio. Stephanie, una chica de 27 años nacida en Brooklyn, EU dijo: “Hay cierta raza de perros que te hace pensar: ‘Ese es un perro muy genérico. Como la foto de un perro que ves en el diccionario’. Pues así es como me siento respecto a mi vagina. Mi doctor siempre dice: ‘¡Se ve muy bien!’ Eso me hace sentir que todo está en orden y que la cuido bien”.

La descripción vaginal más ambigua fue la de Amelia, una chica de 19 años originaria de Escocia, quien dijo que su vagina se veía como “un ratón bebé atrapado dentro de un montón de ramitas”.

Hay muchas palabras para decir “vagina”. Parece como si se le fuera a poner un nombre a un bebé.

Sin escoger un orden particular, las mujeres que respondieron la encuesta llamaron a sus vaginas: Vajayjay, flor, amiga, herida, pussy, pucha, panocha, papaya, panela, raja, bistec, coño, chocho, coneja, araña, mono, pepa, quesadilla, trompuda, chimuela, rajada, concha, peluche, cucaracha, pantufla, empanada, niña, etc.

De todas las mujeres que respondieron, sólo FG, una mujer de 30 años que vive en Londres, no tenía un apodo. “Es una vagina, no un perro”, dijo. “No quiero ponerle un nombre”.

Casi todas quieren que dejen de llamarle “flor” a sus vaginas

“Es como el equivalente verbal de toallas sanitarias aromatizadas (que cubren algo que no necesita que lo cubran y demasiado bello para la función que desempeña)”, dijo una chica de 24 años que vive en Melbourne y que pidió que le llamáramos Spongeworthy. “Las vaginas se parecen a las flores en la misma medida que los penes a las paletas de hielo. Creo que sería mejor compararlas con… pastel? ¿tacos? ¿bollos de hotdog?”

Esta chica representó la opinión de la mayoría de las encuestadas, quienes propusieron comparar más acertadamente a la vagina con un valle montañoso (muchos paisajes en general), ostras y “creaturas marinas peludas”. “Nosotras no vamos por ahí comparando a los penes con dientes de león. ¿Por qué no sólo llamarlos por su nombre?”, preguntó una mujer llamada Heather.

Otros nombres alarmantes fueron las clásicas palabras “pussy” y “coño”. La palabra “pussy” era incluso más desalentadora que “coño”. Al parecer “coño” se está volviendo más popular. Aunque que muchas mujeres aseguraron que “coño” era la palabra que menos les gustaba, está palabra también estaba entre las palabras más usadas para describir las partes privadas femeninas. A la palabra “pussy” no le fue tan bien. Casi la mitad de las encuestadas aseguraron que les daba asco. Al otro lado del océano, el nombre que más odiaban era “bistec”, aunque Em, una chica de 23 años que vive en Toronto, hizo un comentario muy acertado: “Comparar los labios vaginales con un bistec es ofensivo. La gente debería valorar más tanto a los labios vaginales como al bistec”.

Las quejas más comunes sobre la vagina:

1) El tamaño de los labios vaginales (ver más abajo) (es decir, en el artículo, no en tus pantalones) (o tal vez sí, no sé quién eres).

2) Problemas relacionados al periodo menstrual (flujo, cólicos) y secreción excesiva.

3) La frecuencia de la candidiasis vaginal, infecciones en las vías urinarias y cualquier otro tipo de infecciones y molestias no relacionadas al sexo.

4) Miedo al desgarre por parto.

5) Novios pendejos durante la adolescencia diciendo cosas crueles y traumatizantes sobre sus perfectas y saludables vaginas.

Las expectativas poco realistas provocadas por el porno no tienen fundamento

Algunas mujeres aseguraron que en el porno se presenta una “vagina porno” irreal e idealizada que es “compacta”, “perfecta” y “apretada”. Por el contrario, la mayoría de las encuestadas dijeron que el porno fue uno de los primeros lugares donde pudieron ver la realidad sobre lo diferentes que son las vaginas. “Yo veo porno para excitarme pero también me encanta por que veo vaginas de muchos colores, formas, texturas y tamaños”, dijo Martha, una asistente de dentista de 27 años que vive en York, Inglaterra.

En general, estas mujeres consideran que el porno las ayuda a que tengan más autoestima y en realidad no provoca tanta ansiedad. “Hay muchos tipos de vaginas, es imposible compararlas. Ver porno me ayuda a disfrutar más la mía por que así sé que mientras funcione, va a darnos placer a mí y a mi pareja», dijo Samantha, madre de dos hijos que vive en Oregón.

Cosas sobre las vaginas por las que las mujeres sienten más curiosidad:

– Cómo lograr una eyaculación femenina.

– Cuándo probar el “vajazzling”.

-¿Se pueden controlar los pedos vaginales?

– Dejar crecer sus vellos “sólo para ver qué tal”.

– El sabor y el olor (como dice una mujer, “creo que sería divertido experimentar para que tenga un aroma distinto, que huela o sepa a frutas o dulce”).

A las mujeres les preocupa el tamaño de sus labios vaginales

Aunque algunas se sentían muy bien con sus labios vaginales (“¡Creo que están lindos![labios gorditos con suficiente vello púbico recortado y un clítoris súper lindo!]”, dijo Peach, una chica de 18 años que vive en Hamilton, Ontario, y que es la encuestada más joven. Esta parte del cuerpo se mencionó con más frecuencia en la pregunta de “¿Tienes alguna queja?” del cuestionario.

Muchas opiniones negativas tendían a centrarse en lo que una mujer describió como “tener mucha carne en los labios menores”. Una mujer londinense dijo: “uno de mis labios es tan grande que se puede ver desde afuera. Nunca me ha gustado. Creo que mi vagina se ve extraña. En realidad, hasta el momento sigue sin gustarme”. Heather, una mujer de 20 años que vive en Reino Unido, dijo: “Citando a la gran Stoya, si mi vagina fuera un emoticón, se vería así :P”.

Una mujer de Texas con labios vaginales largos y asimétricos explicó la raíz del problema: “Si estoy parada no se ven para nada pero a veces es incómodo y me hace sentir un poco rara. Durante el sexo no tengo ningún problema pero a veces se roza con mi ropa interior… Meter el labio que cuelga no es tan fácil como sacarse el calzón, ¿saben?”

Las encuestadas con labios grandes tenían opiniones similares a los hombres con penes no tan grandes de la semana pasada. Muchas tuvieron malas experiencias con esa parte de su cuerpo cuando era más jóvenes pero con el tiempo han llegado a aceptarlo y hasta a valorarlo. “Uno de mis labios es más grande que el otro y creo mi clítoris también es muy grande, aunque no estoy segura. Solía pensar que mi vagina era bella, rosa y adorable pero después de que un ex pendejo describió su apariencia como “complicada”, ahora creo que todas las vaginas son raras”. Dijo Anna, una chica de 23 años que vive en Londres y dijo sentirse “muy apegada” a su vagina en general.

Aunque, en general, las mujeres en verdad aman sus vaginas

En serio. Sin importar las quejas sobre el flujo abundante, secreciones que huelen feo, labios que cuelgan y el gusto por distintos estilos de vello púbico, casi el cien por ciento de las mujeres aman con locura su vagina. María, una mujer de 27 años originaria de Londres, dijo: “la mía no es pequeña y pulcra como la de otras chicas. Aún así me gusta mucho y la cuido. Ahora soy más abierta y estoy feliz de tener una. Creo que eso está relacionado al orgullo de ser mujer”. Melissa y Aussie dijeron “Mentiría si dijera que no considero que mi vagina es una muy buena amiga. Somos las mejores amigas de la vagina”.

“El amor no es suficiente para describir lo que siento”, dijo Ella, que vive en Edmonton, Inglaterra, “Mi vagina es lo mejor que me ha pasado en la vida. La amo más que a Netflix”, dijo una chica de 20 años llamada Violet.

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Fuente vice.com