febrero 11

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¿Alguna vez has sentido miedo a quedarte sin pareja?

Cuando estás en pareja, a veces pueden surgir momentos en los que te entra el miedo a quedarte sola

solos

Este tipo de miedo lo podemos interpretar de muchas maneras, y son muchas las personas que temen quedarse solas el resto de su vida.

Hay que tener en cuenta que la elección de otra persona para compartir con ella múltiples experiencias, la atracción física y la sexualidad compartida en forma plena van llevando a la constitución de la pareja, además de ser todas igual de importantes para una pareja estable y duradera. Parece ser que nos encontramos en una sociedad en la que el enamoramiento ha pasado a un segundo plano y la prisa es la base de toda relación.

Tenemos miedo a estar solas, a que nuestras amigas tengan pareja y Nosotras no y que nos quedemos en ese estado de por vida. Lo fundamental para no sufrir este tipo de miedo ni de pensamientos que pueden ocasionar un estado depresivo es estar relajada. Hay que pensar que el amor aparece en el momento más inesperado, y que el hombre de nuestra vida puede aparecer en cualquier momento. Lo básico es no impacientarse.

El enamoramiento de los primeros momentos puede o no darse y esto no es índice de que la pareja sea más o menos rica, ni más o menos duradera. Varios estados de enamoramiento van sucediendo en el transcurso de la historia durante las distintas etapas de la relación. Esto es posible cuando la relación crece, la comunicación se torna más fluida y libre, la sexualidad se enriquece y la presencia del otro se convierte en necesaria.

Nos encontramos en una sociedad en la que deseamos encontrar a nuestro ‘príncipe azul’, a nuestra ‘media naranja’, a nuestra mitad, y nos metemos prisa por ello, cuando en realidad no existen medias naranjas ni príncipes azules, sino dos personas que se conocen, se entienden y quieren compartir algo juntos porque están en el mejor momento.

Estar con alguien sólo por no quedarnos solas nos desgasta psíquicamente y la relación con el tiempo deja de ser lo que era y se convierte en una penosa convivencia perjudicial para todos. Una pareja debe ser algo que no busquemos, que surja y que no podamos remediarlo. Una vez estemos inmersas en una feliz relación, debemos trabajar para que salga adelante, con el objetivo iros descubriendo el uno al otro y no con el objetivo de ‘estar con alguien’. 

Fuente nosotras.com