Sólo con el clítoris. Orgasmo y punto

La sexóloga norteamericana Lou Paget y muchos otros estudios como los de la investigadoraEmily C. Kremer (The Incidental Orgasm: The Presence of Clitoral Knowledge and the Absence of Orgasm for Women, 2005), afirman que casi el 70 por ciento de las mujeres no son capaces de alcanzar el orgasmo sólo con la penetración.

clitoris

Esta cifra se basa en unos estudios realizados por la Universidad de Chicago que revelaron que entre el 22 y el 28 por ciento de las mujeres de diferentes grupos de edad son incapaces de alcanzar el orgasmo durante sus relaciones sexuales.

Uno de los mitos más grandes y dañinos de la sexualidad es el de creer que con sólo ser penetradas, las mujeres ya estamos en brazos del orgasmo o que si nos penetran por diez, quince o veinte minutos, el resultado -invariablemente- será llegar al clímax. Y esto, evidentemente ha generado millares de mujeres que creen que son anormales o que tienen una disfunción o que son unas pobres insensibles. ¡Y no! La gran mayoría necesitamos por fuerza estimulación clitoriana. Así las cosas. No sé por qué en las escenas eróticas de toda película o telenovela en vez de poner a una mujer debajo de un hombre teniendo un orgasmo ipso facto, no la ponen siendo estimulada en el clítoris, recibiendo sexo oral o caricias. Eso generaría menos tabúes.

De hecho, debería ser una práctica generalizada el que una mujer tranquilamente mientras es penetrada se auto estimule el clítoris o que parte de la postura incluya el que él la toque. Aunque a muchos, comprobar que la chica se toca ahí abajo en el transcurso del acto les puede provocar más de un cortocircuito emocional. Hay que desechar esa idea. Si quieren dejar de angustiarse por la falta de orgasmo durante el coito, acepten como regla que requieren que ella se estimule para que ustedes, hombres, puedan dedicarse puntualmente a la penetración. Ella además se liberará en cuanto al contacto con su cuerpo. Lo cual resulta en un salto cuántico emocional. Y dejan de creer que alguien vendrá a tomar sus riendas y mostrarles cómo tener una explosión de placer.

No son el mismo orgasmo. No son la misma sensación. Ni siquiera los mismos nervios responden. El clítoris es estimulado por el nervio pudendo, la Zona G (responsable del orgasmo por penetración) es estimulada por el nervio pélvico. Y, que la Zona G, se active o reaccione no es tan fácil. ¿Por qué obsesionarse? ¿Por qué si tenemos tan a la mano el clítoris, es tan sensible y estructuralmente diseñado con el ÚNICO fin de dar placer, por qué ponerse necios con ‘¡No!, ahora lo logramos sin tocarlo o lo logramos’? El sexo no es un examen de aptitudes. El pene ni su virilidad pierden valor o fuerza porque no sea el órgano que está proveyendo directamente el orgasmo.

Así que a trabajarlo. Lo mejor es extra lubricarlo, cubrirlo con Sico Play®, por ejemplo, para que cada caricia sea delicada pero no por ello sensorialmente poco eficiente. Ese es otro apartado: muchas chicas se quejan de sentir dolor y evitan ser tocadas, claro, porque es la zona con mayor concentración de terminales nerviosas, entre ocho y doce mil. Si se estimula a punta de fricción, el resultado es dolor o bloqueo de sensación como parte de la respuesta de ‘peligro’ al sistema nervioso. Sean gentiles, comiencen poco a poco y aumenten tanto como ella vaya necesitando. A veces un simple grupo de roces, incluso con los labios mayores semi cerrados, es suficiente para que ella vaya al infinito y más allá.

La mejor manera para dimensionar como hombres lo que ella siente cuando la estimulas es imaginando lo que tú sientes al estimular el glande y duplicarlo. Así es, el clítoris es doblemente sensible, tiene más del doble de fibras nerviosas, de acuerdo con la ganadora del Pulitzer y gran estudiosa de la sexualidad femenina, Natalie Angier.

Fuente elsyreyes.com