Cuando él ya acaba, pero tú ni has empezado…

Efectivamente, hablamos de una de las dificultades sexuales más habituales entre los hombres, sobretodo en los jóvenes: la eyaculación precoz.

Si alguien busca información sobre esta disfunción sexual, puede encontrar distintas definiciones y criterios para su diagnóstico, algunas relacionadas con el tiempo que se tarda en eyacular y otras (más acertadas en mi opinión) que tienen que ver con la sensación de control en el momento de la eyaculación. Además, hasta ahora la eyaculación precoz ha sido presentada como un trastorno sexual, pero permitidme que cuestione esta etiqueta, puesto que es una respuesta sexual más natural de lo que creemos.

No podemos olvidar que las personas descendemos de los simios, concretamente de los chimpancés. Los machos de esta especie tardan unos 5 segundos en eyacular, ya que lo que interesa es fecundar a la hembra lo más rápido posible sin ser atacado. ¿Por qué explico esto? Porque esa información aún está en nuestros genes, de manera que no nos puede resultar tan raro que un hombre, si está excitado y con alguien que le gusta, eyacule rápidamente. Si además es joven, su experiencia sexual no es muy larga y tiene poca confianza con la otra persona, será más probable que le cueste controlar la eyaculación como desearía.

¿Y a parte de la biología, a qué más se debe?

Una vez tenemos en cuenta la naturaleza de la respuesta sexual masculina, hay que destacar la importancia de la parte psicológica, ya que lo que ellos piensan o sienten puede influir muchísimo.

Una de las grandes causas en esta dificultad es la ansiedad, y ésta suele estar relacionada con la presión del buen rendimiento en la cama. Por ejemplo, pensamientos como: “Tengo que quedar bien”, “Tengo que durar”, “Quiero satisfacerla como hombre”, “Deseo estar a su altura”, etc. no ayudan nada a dejarse ir, disfrutar del momento y vivir el sexo relajadamente.

A la vez, estos pensamientos están basados generalmente en una pobre educación sexual, fruto de lo poco que se habla y se conoce sobre la respuesta sexual, tanto la masculina como la femenina. Todos estos mitos, falsas expectativas, y excesivas ganas de “quedar bien” no ayudan a reducir la ansiedad de la que hablábamos, de modo que el cuerpo lo muestra.

Por ello, si un chico vive esta situación y le genera un gran malestar, siempre es recomendable pedir ayuda profesional a un/a terapeuta sexual, ya que a veces hace falta un trabajo más personal. Y dependiendo del caso, la colaboración con un/a especialista en fisiosexología puede ayudar a conocer mejor la propia musculatura encargada de la eyaculación.

¿Y en resumen, qué hay que tener en cuenta?

• Para que un hombre pueda tardar más en eyacular, ha de saber que el control es cuestión de práctica, de aprendizaje y de conocerse mucho a uno mismo. Recordemos que la eyaculación no es un acto voluntario, de modo que no sirve de nada repetirse en la cabeza frases como “Tengo que durar…”.

• Una manera de conocer la propia respuesta sexual es con la masturbación, ya que sin los nervios de estar con la otra persona, el chico puede centrarse en qué siente a cada momento, reconociendo el punto de no retorno: éste se refiere a aquel intante que, aunque se deje de tocar el pene, eyacula igualmente (a las chicas no nos sucede esto, ya que para llegar al orgasmo nos hace falta estimulación constante)

• También favorece la situación saber cómo funciona el cuerpo femenino, ya que muchos hombres le dan un papel demasiado importante a su pene para dar placer a la mujer, hasta que descubren que éste se encuentra precisamente fuera de la vagina. O saber que más rato de penetración o que introducir el pene muy rápido y fuerte, no quiere decir que vaya a proporcionar sensaciones más placenteras (de hecho la vagina pierde bastante sensibilidad a cada minuto). Dicho esto, una buena opción es dejar de ver su miembro viril como su mayor aliado en la cama y única “herramienta” sexual… Porque si quieren proporcionar placer a su compañera, mejor será entrenar las manos, los dedos o la lengua.

• Y por último, siempre va bien recordar que si en una relación sexual el hombre eyacula más rápido de lo deseado, no tiene porqué ser un problema: se puede seguir jugando buscando el placer de la otra persona y, si se desea, volver de nuevo “a la carga”, que eso siempre resulta divertido, ¿Verdad?

Por Helena Galé

Helena Galé es psicóloga, máster en Sexología Clínica y Salud Sexual. Trabaja en el Instituto de Estudios de la Sexualidad y la Pareja de Barcelona.

Fuente womenshealth.es