Los inicios de los juguetes sexuales en los Estados Unidos

Dell Williams abrió la primera boutique erótica para mujeres – en los Estados Unidos de Norteamérica- en 1975.

La venta de juguetes eróticos ha ayudado a las mujeres a explorar su sexualidad

La venta de juguetes eróticos ha ayudado a las mujeres a explorar su sexualidad

La inicialmente escandalosa tienda se llamaba “El Jardín de Eva” y se convirtió en la pionera de las tiendas de objetos eróticos con un determinado uso sexual. De hecho, comenzaron a proliferar a lo largo y ancho de los Estados Unidos y Europa, tiendas de este tipo cuyos propietarios eran mujeres y se convirtieron en un refugio seguro donde el llamado “sexo débil” podía adquirir: vibradores, consoladores, lubricantes, libros, videos y demás información o artículos que las ayudarían a explorar su sexualidad.

En la primera conferencia Now sobre sexualidad, en 1973, habían sido presentados por primera vez los vibradores eléctricos, por una sexóloga emprendedora: la Dra. Betty Dodson que presentó los artilugios a unas enardecidas feministas que de inmediato vislumbraron su beneficio orgásmico. Al año siguiente la Dra. Dodson publicó su primer libro dedicado en su totalidad a la autocomplacencia titulado: Liberating Masturbation: A meditation on Selflove (La liberación de la masturbación: Una reflexión sobre el amor a uno mismo).

La publicidad en contra no se hizo esperar y apareció de tres fuentes: las mismas mujeres, que incluso dudaban de probar un vibrador, por temor a que se convirtiera en la única forma de lograr un orgasmo y les preocupaba acostumbrarse a un juguete erótico. Estaban convencidas de que sus orgasmos debían ser el resultado del contacto con un amante, de una lengua o de un pene. La mojigatería las hacía esperar a que apareciera el hombre adecuado que las hiciera tener un orgasmo. El otro grupo en contra eran las sicólogas que daban terapia sexual, insistiendo en la mano suya o en la mano del hombre que podría ayudarla a llegar al clímax. Y por último los hombres, que vociferaban que eran “instrumentos del diablo” para acabar con la maternidad y la familia. La polémica estaba definitivamente servida.

Joani Blank, la fundadora de la tienda de objetos eróticos Buenas Vibraciones, montó una exhibición de vibradores antiguos, en la década de los 80, que sorprendió a los especialistas en el tema por lo vasta de la exposición y la variedad de los objetos e instrumentos mostrados. Desde aquellos lejanos años -del siglo XIX- cuando los médicos trataban a las “histéricas”, al liberalismo del siglo XXI con su parafernalia y sus juguetes; ha pasado muchísima agua bajo los puentes del erotismo.

Marcos Pérez Briñez
mperezbriez2@gmail.com