Comer (y disfrutar comiendo) para tener mejor sexo

Existe un mito, una creencia limitante que plantea que la sexualidad activa sólo es parte de la juventud. Que una vez que somos adultas, madres, profesionistas, deja de ser prioridad. Y casi la cancelamos. Culturalmente se nos ha instado a creer que el sexo no es más que un accesorio, cuando es una de las mayores expresiones de bienestar.

mujer comiendo

Lo cierto es que en toda etapa podemos y debemos vivir el placer, y hacerlo parte del equilibrio integral de nuestra vida.

Pero el primer concepto que en ocasiones no comprendemos es el del placer. ¿Cómo se obtiene? Con erotismo. El erotismo, está mal comprendido. Porque el sexo sólo es una parte de la erótica, la cual se traduce en contactar con nuestros cinco sentidos a lo largo de todo el día. Sabores, olores, texturas, contacto físico (y no sólo de pareja). Vivir eróticamente no se limita  a una sexualidad activa, hay que aprender a disfrutar de cada momento de cada área de vida.

Pero el encuentro sexual es un eje de equilibrio. Y la plenitud se desarrolla con base en el autoconocimiento. Del cuerpo y las emociones. Por ello es personalísima. Pero múltiples estudios nos hablan del desequilibrio que muchas mujeres están percibiendo respecto a la asiduidad del contacto, el deseo y la obtención del clímax.

El 60% de las mujeres latinoamericanas no están satisfechas con su vida sexual (Women and Gender Studies in Latin America, Texas University, 2011). La causa más frecuente respecto a la baja frecuencia de sus encuentros está en su trabajo y actividades. No sienten suficiente energía y el sexo termina en último lugar de prioridades. El ritmo de vida actual resulta un contrincante. Cada una reconoce la frecuencia ideal –la cual de manera ideal debe empatar con la que su pareja desea- pero también debemos crear los espacios y el tiempo para fomentarlas.

El deseo sexual depende en gran parte de tres sustancias: la testosterona, los estrógenos (hormonas del deseo) y la serotonina: un neurotransmisor que nos permite equilibrar las emociones. Es un inhibidor de la ira y la irritabilidad. Se activa o segrega en estados de bienestar, obtención de placer pero sobre todo, desencadena una serie de reacciones que estimulan la secreción de hormonas, en ellas la testosterona. ¿Cómo la obtienes? Con una buena alimentación. La proteína triptófano es imprescindible para la producción de la serotonina -la encuentras en la leche, yogurt, carnes, almendras– al combinarse con carbohidratos (cereales, legumbres, arroz), se convierten en azúcares en el intestino. Al subir el azúcar en la sangre, producimos insulina y ésta a su vez genera que las neuronas sean receptivas al triptófano y entonces, éste crea serotonina. Todo es un circuito integral. Una buena sexualidad comienza en la boca.

Coman bien y deseen como consecuencia!

Fuente elsyreyes.com