Sexo en tus oídos: una línea caliente

Philip Toledano es el autor del libro Phonesex –Sexo Telefónico- que recoge los testimonios y las vivencias de un grupo de tele operadores, hombres y mujeres, que trabajan en las conocidas “líneas calientes “que se encargan de brindar “sexo virtual” mediante llamadas telefónicas.

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“Nunca pensé que iba a trabajar en la industria del sexo telefónico. Estuve años en atención al cliente y varias personas me comentaban que tenía una voz sensual. Pensaba que estaba siendo profesional, no sexy. Este trabajo es parecido al anterior. Básicamente es dejar a los clientes con más de una sonrisa “declara una tele operadora que asegura ser virgen y sentirse un poco incomoda hablando descarnadamente de sexo explícito.

Tener una buena dicción y modularla con una voz sensual no es suficiente. Es necesario una “puesta en escena” adecuada y esto se logra con efectos auditivos y sonoros creíbles – un poco al estilo de las antiguas novelas de radio- y para eso se valen de cualquier recurso: “Para simular el balanceo de la cama se pueden utilizar muebles que imiten el sonido como golpear la cama contra la pared o golpear una silla contra la mesa. A algunos clientes les gusta escuchar el sonido de mi pene golpeando contra el teléfono”, aclara uno de los tele operadores y además reconoce que se divierte realizando “a cabalidad” su trabajo: “Me siento como si les enseñase a complacerse a sí mismos, diciéndoles dónde poner sus manos y de qué forma tocarse”.

Para muchas de las personas que llaman, no es tan importante el momento sexual como tal, sino sentirse un poco acompañados y de alguna manera se desahogan de sus problemas rutinarios o algún trauma personal. El criterio es ofrecer un servicio adaptado totalmente al gusto del consumidor. La conversación puede realizarse en español o en inglés y la persona que escucha puede ser un hombre muy maduro o una jovencita tímida. Al respecto, uno de estos trabajadores que se cataloga como un “profesional de las señoras” comenta: “Soy un hombre decente que sabe hablar a las mujeres. Ellas me aprecian y sólo quieren que les hable y las lleve a otro mundo”.

La mayoría va en busca de realizar algún tipo de fantasía: unos quieren sentirse esclavos o humillados y otros quieren que los obligues a la castidad y escuchar despotricar por el teléfono a una mujer mandona y castradora. Para algunos es una especie de droga o elixir sexual que trata de llenar algún vacío.