La penalización de la Homosexualidad en  España y Europa

Las relaciones y prácticas homosexuales estuvieron penalizadas en varios países de Europa durante el siglo XX y España bajo el mandato Franco no era una excepción, y fue aterrorizante la forma cómo abordó el tema tras la destrucción de la democracia, entre 1936 y 1939, el franquismo comenzó a crear y teorizar en la posguerra una psiquiatría hispana totalmente en contra de la homosexualidad.

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Los homosexuales eran considerados enfermos en todos los casos. Se les aplicaron terapias de aversión —medicamentos para inducir al vómito o descargas eléctricas mientras los obligaban a ver pornografía homosexual—, electroshock o lobotomías. La revista Interviú publicó unos párrafos de una conferencia del psiquiatra López Ibor, en Italia en 1973, donde decía: “Mi último paciente era un desviado. Después de la intervención del lóbulo inferior del cerebro presenta, es cierto, trastornos en la memoria y la vista, pero se muestra más ligeramente atraído por las mujeres”.

Las primeras tentativas de curar homosexuales comenzaron en la Primera Guerra Mundial, cuando las altas esferas del ejército alemán detectaron que la homosexualidad estaba extendida entre sus soldados. La Dra. Teresa Cabruja, de la Universidad de Girona, afirma que esto sucedía pues se consideraba que la homosexualidad respondía a “causas ambientales”, pues era imposible que se diera genéticamente en la raza aria. Y se siguió con esa absurda creencia, casi hasta los años ochenta.  En 1977, la UCD planeó la creación de diez mil puestos para la reeducación de homosexuales. Esta situación cambio un poco cuando la Constitución prohibió en 1978 clasificar a las personas por su sexualidad.

La historia contemporánea de España no refleja un exceso  a la hora de perseguir a los homosexuales. El Código Penal (1822) no recogía el delito de sodomía, por su inspiración francesa, país donde se despenalizó la homosexualidad en 1791. En los códigos penales de 1848, 1850 y 1870 españoles aunque no estaba penada, se castigaba con la figura oprobiosa del “escándalo público”. Primo de Rivera endureció la ley en 1928 castigando  las relaciones sexuales entre adultos del mismo sexo, con una multa y la inhabilitación para ocupar cargos públicos.

Por último, la II República despenalizó completamente la homosexualidad —menos en el Ejército— en su Código Penal de 1932. Y aunque luego redacto la Ley de Vagos y Maleantes en 1933, sobre delincuentes «potenciales», no incluyó en ella a los homosexuales. Fue durante Franco, en 1952, cuando se modificó esta ley para incluirlos. Y entre 1939 y 1952 el régimen estuvo más preocupado de exterminar y encarcelar a sus enemigos políticos que a los homosexuales.