Las ventajas de practicar el BDSM

Bondage, Discipline, Dominance, Submission, Sadism y Masochism (BDSM) es una práctica sexual utilizada  por 36% de los adultos en los Estados Unidos, según una encuesta de Durex. Es decir: que utilizan máscaras, sujeciones, cadenas, esposas  o algún tipo de implemento de tortura sexual (siempre con el consenso de su pareja). No sólo es una práctica de poder, sino una forma de vida que puede unir a las parejas —y en cierto sentido, atarlas el uno al otro. Estas son las ventajas para ingresar al BDSM en tu vida sexual:

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No es sólo  la importancia de las palabras de seguridad: la comunicación entre parejas sadomasoquistas se acentúa  porque propicia un ambiente de confianza, respeto y entrega a través de una ficción. La comunicación es total pues no sólo es verbal; la confianza depositada en el otro es mayor.

Desarrollan fuertes lazos  entre sus participantes, como parte de la evolución sexual de su pareja: la pareja aprende más y más mientras más experimenta, y eso los disuade de buscar otras personas fuera de la relación. La energía y el espacio emocional compartido por la pareja sadomasoquista casi nunca se ponen en riesgo por una aventura.

Practicar  sexo extremo involucra ciertos riesgos que hacen  que la sensación de complicidad sea mayor que en el sexo tradicional. Debes confiar ciegamente en alguien para dejarlo ponerte una venda en los ojos y ponerte de cabeza. Una investigación mostró que las parejas que practican BDSM tienen  niveles menores de cortisona (la hormona del estrés) y suelen ser más afectuosas.

No es ni una apología a la violación, ni una enfermedad mental. Un estudio de 2013 mostró que, los practicantes de BDSM suelen tener mejor salud mental que los que no lo practican. Algunos indicadores fueron: menos nivel de neurosis, más  apertura a puntos de vista diferentes al propio, mayor seguridad en sus relaciones interpersonales, mejor disposición para manejar  el rechazo y mayor bienestar.

El goce de provocar o recibir dolor puede reducir la ansiedad: pues altera la irrigación sanguínea del cerebro, lo que puede llevar a estados alterados de conciencia similares a los de practicar yoga, o al “high” de algunos deportistas de alto rendimiento. Comparan el BDSM con una forma extrema de yoga, pues obliga a los participantes a enfocarse solo en el momento presente.

Existen 2 formas  de manejar  el estrés. Los dominantes tienen menos niveles de cortisona, pero los sumisos presentan mayores niveles (inicialmente): durante las sesiones de nalgadas y azotes los cuerpos de los sumisos experimentan altos niveles de dolor, lo que puede generar altos niveles de cortisona. Estos niveles bajan cuando la sesión termina, y una sensación general de alivio se apodera del cuerpo.