Harías el amor con un Robot sexual­­?

Ian Pearson, matemático y futurólogo, fundador de la firma Futurizon, que se jacta de un 85 % de exactitud en sus predicciones, pronostica que para el 2050,el sexo con robots será parte de la vida diaria y David Levy, un reconocido experto en inteligencia artificial y autor del exitoso libro Amor y sexo con robots, coincide con la apreciación anterior y asegura que las versiones roboticas actuales, un tanto toscas y crudas evolucionaran, y se atreve a asegurar que será mas común que entre los seres humanos. Los robots muy sofisticados serán de uso muy común.

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En la serie de televisión Humanos, la interaccion física entre maquinas y hombres es normal.

El film Ex Machina plantea la seducción del robot mujer Ava a un ser humano, hombre, para poder escapar.

En Her, el personaje que encarna el actor Joaquin Phoenix, se enamora locamente del sistema operativo de su teléfono celular, interpretado por Scarlett Johansson, con una sensual voz.

Los ejemplos son muy variados y de diferentes medios y Pearson asegura que el proceso y la evolucion hacia el sexo con robots sigue un curso totalmente natural e indica que para el 2030 el sexo virtual en 3D será tan normal como lo es el porno on line hoy en dia, y pronostica que para pocos años después, la mayoría de la población poseera juguetes sexuales con los que podrá interactuar en la realidad virtual.

En Japón el asunto del sexo con robots se encuentra en la palestra y es de lo mas comentado en estos días, debido a un popular humanoide doméstico llamado Pepper, a la venta desde hace tres meses, un robot que es capaz de “leer” las emociones humanas. El fabricante, SoftBank, exige firmar un acuerdo a sus usuarios, mediante el cual  se comprometen a “no realizar un acto sexual o una conducta indecente con el robot”.

David Levy vaticina que esa interaccion sexual entre humanos y robots será “una cosa positiva para millones de humanos que no tienen relaciones satisfactorias”. Los robots sexuales, asevera, pueden ser “una bendición” que podría ayudar a aliviar problemas como la soledad o la pedofilia.

La antropóloga Kathleen Richardson, de la Universidad de De Montfort en Leicester, con un tono alarmado denuncia una terrible pesadilla. Richardson y otros especialistas en ética robótica han lanzado una campaña en contra de los robots sexuales y reclaman  a sus potenciales usuarios que “examinen sus conciencias” y no contribuyan al desarrollo de una tecnología que puede tener  imprevisibles consecuencias en la vida diaria.

Mucha gente tendrá al principio reservas a mantener relaciones sexuales con un robot”, advierte  Pearson. “Pero conforme vaya mejorando el comportamiento mecánico, la inteligencia artificial y la apariencia de las máquinas, los prejuicios se irán evaporando y la gente acabará conectando emocionalmente con los robots”.