Sophie Ebrard y sus fotografías tras las cámaras del Porno

Sophie Ebrard es una destacada fotógrafa nacida en Los Alpes, con un estudio de fotografía y dirección de cine,  que tiene Londres como sede. Sus temas son conceptuados por ella misma como eclécticos y hablan de la vida misma. Su trabajo más reciente se llama” Its Just Love” y se trata de una investigación sobre el tras cámara de las películas porno, en ciudades como Los Ángeles, Gales y Barcelona, en España.

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Este trabajo, básicamente se ha desarrollado en las locaciones del director de pornografía Gazzman, durante 4 años, tratando de encontrar el amor y la belleza de una industria rodeada de tabúes y prejuicios, en películas como Las Putas de Satán, Jóvenes Rameras y Libertinaje Anal II. El Festival UNSEEN en Ámsterdam acoge los resultados de este periplo fotográfico, tomando los espacios de su propia casa como sitio de exhibición, donde sus fotografías han causado cierta sorpresa.

“Lo que realmente me sorprendió fue lo normales que eran estos actores. Son personas normales que hacen su trabajo. Mucha gente tiene opiniones fuertes sobre la industria del porno, para algunos es una manera moderna de esclavitud, pero para las mujeres y hombres que conocí esta es simplemente su profesión. Están felices de estar ahí. La pornografía es uno de los mercados más grandes y rentables del mundo actualmente y aun así sus actores y trabajos son objeto de escrutinio y tabú. Quería revelar un lado más amable de este mundo retratando momentos íntimos que muestran lo que realmente es trabajar en un set porno”.

Ebrard dice claramente que no quiere un debate sobre si el porno es bueno o malo, mucho menos decir que el porno es fantástico. Pero asegura que no es tan malo como todos creen. Y cuando está bien hecho y la gente es profesional, puede llegar a ser hermoso. Asegura que cuando compartes con alguien en un set, se crea una pequeña comunidad y hasta cierta intimidad.

“Cuando los actores lo están disfrutando es genial. Vi escenas donde no había necesariamente una química entre los actores y entonces parecía seco y mecánico. Podías darte cuenta de que lo hacían porque ese era su trabajo. Pero también vi una escena en Barcelona que fue una locura y podías darte cuenta que los tres actores estaban muy metidos en el cuento. Cuando tomaron todas las fotos y todas las tomas estaban listas les tuvimos que decir: “Ok chicos, ya pueden parar, tenemos lo que necesitamos”. Realmente estaban disfrutando su trabajo.