Sharon Mitchell: Ex chica porno cuenta su oscura historia

“Joy” y “Hard Rockin Babes” fueron dos de sus films pornos  más conocidos. Joy se proyectó en salas comerciales en horario restringido y la llevo casi al estrellato. Es la ex actriz porno Sharon Mitchell.  Comenzó a unos tiernos 17 años, porque quería ser una chica mala, “muy, pero muy mala” y lo logro…en todos los sentidos. 25 años más tarde y con unas 2000 películas en su haber se dedica a un aspecto de la industria de la pornografía, más limpio y más seguro.

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Drogas de todos los tipos, la constante amenaza  de contraer enfermedades venéreas, vender su intimidad y las partes más recónditas y excitantes de sus cuerpos, son parte del ambiente donde se mueven, su trabajo lo exige en algunos aspectos y otros vienen por añadidura.

“Por cierto que uno se divertía más en los 70. No había enfermedades acechándonos. Era muy divertido y muy orientado a la familia, nada de competitivo” asevera la ex actriz y añade: “Nos pagaban más y hacíamos películas de verdad. Filmábamos durante tres semanas seguidas. Me pagaban 1.000 dólares diarios y 500 si no había escenas de sexo… Se ganaba buena plata. Pero ya dejó de ser divertido. En los 70, las películas pornográficas eran hechas para el cine y tenían presupuestos de 250.000 dólares o más. Ahora todo se hace en cinta de vídeo, produciendo miles de títulos, en su mayoría por menos de 15.000”

Aclara que se les paga según la parte del cuerpo que muestre o que se “utilice” durante las tomas. Que el actor o actriz se vende por partes. El trasero, el pene, la vagina o la boca tienen distintos precios. Una actriz puede ganar entre 300 y 500 $ por sexo oral, una relación sexual normal 800, relación lésbica 650, sexo anal 950 y 50 $ más, si estas con dos hombres al mismo tiempo. A los hombres les pagan 150 $ por escena. Se filman unas 4 cintas al mes y la mayoría de las chicas terminan sus “carreras” a los 2 años.

Cuenta que hace unos años fue atacada por un admirador loco, que trato de matarla. Le rompió la laringe y le mordió todo el cuerpo. Al atraparlo descubrieron que había matado, de la misma forma a dos mujeres. A raíz de este incidente que le casi le cuesta la vida, dejo todo, se acercó a PBA, un grupo de ayuda en Van Nuys, California, donde la ayudaron para dejar la heroína y la encaminaron a estudiar psicología infantil.