El sexo en los hoteles es mejor que en tu casa

Ian Kerner es consejero sexual, psicoterapeuta y autor de libros como “The Empowered Womans Guide to pleasuring a Man y She comes first y es el autor de una  tesis que dice de una manera contundente, que tener sexo en hoteles es mejor que en tu cama.

Kerner declaro al Huffington Post que: “la novedad de estar en un lugar nuevo, como la habitación de un hotel, estimula la transmisión de dopamina al cerebro, que tiene un papel muy importante a la hora de incrementar la excitación sexual” y continua con más detalles: “hay una cierta predisposición psicológica cuando la gente reserva una habitación de hotel, como de agasajo hacia ellos mismos. Hay algo lujurioso, lánguido y suntuoso respecto a los hoteles que hace que nos sintamos más sexuales”

1.P.Woman

Al parecer, los espíritus aventureros e inquietos buscan ser otros diferentes, cuando hacen el amor en otras camas. Las propias o nuestras, que  nos han visto con fiebre y cansancio, juegan con desventaja respecto a las de lugares desconocidos donde no hemos reposado. En los hoteles de lujo, camas tamaños King size con lujuriosos edredones de plumas sobre el colchón y las gigantes bañeras con yacuzzi  nos enardecen los deseo sexuales y hasta las pensiones baratas nos producen morbo, porque el sexo en nuevos espacios y escenarios es siempre mejor, más excitante y más sorprendente.

Los terapeutas sexuales hace mucho tiempo que utilizan la estrategia del hotel para sus experimentos con parejas desmotivadas sexualmente.  Ana Sierra, sexóloga y psicóloga, recomienda que “salir del contexto habitual o jugar a un juego de roles son  cosas que siempre aconsejamos cuando se ha perdido el deseo. Pasar la noche en otro sitio es perfecto porque se sale de la rutina, de las obligaciones de la casa, los hijos, el trabajo y todos los quehaceres diarios, y permite poner en practica algunas de nuestras fantasías”.

Se puede hacer el papel de 2 desconocidos que quedan en verse en un lugar, exclusivamente, para tener sexo; o que acaban de conocerse en un bar y suben directamente a la habitación. Estas prácticas son muy indicadas para las parejas que tienen fantasías con tener un amante o relaciones muy  liberales, pero no se atreven a hacerlo. Al principio puede pensarse que es un juego estúpido, porque sabemos que la persona  que está ahí es nuestra esposa o pareja habitual, pero si uno se deja llevar por el juego y lo disfruta con todos sus sentidos, al final  tendrá su efecto muy positivo a nivel sexual.