Algunos tips para mejorar tu sexo oral

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  • El tiempo es importante: Si quieres demorar el placer y gozo de la mujer y para que la excitación crezca paso a paso, no es bueno comenzar el cunnilingus estimulando de una vez el clítoris. Los preliminares pueden ser roces, movimientos y besos por todas las zonas erógenas del cuerpo, desde las más conocidas, como los pechos y pezones, el cuello, las nalgas y el interior de los muslos, hasta aquellas especiales y únicas de cada mujer, esas zonas secretas que solo el amante conoce, como el lóbulo de la oreja, los dedos de los pies y la nuca, entre otros. Comenzar estas caricias cuando aún estas vestido y repetirlas a medida que se van desnudando, aumenta el erotismo de la relación.
  • Comunícate: La pasión no significa que estés en silencio. Son muy numerosas las mujeres que se excitan más, cuando se les pregunta que prefieren y de qué forma les gusta, mientras disfrutan de esas caricias, lo que en ocasiones les da pie a a pedir más y orientar a su compañero sexual sobre cómo seguir estimulándolas.
  • Las Posturas: Cambiar las posturas evita la rutina y por tanto la costumbre y la monotonía. Lo imprevisto siempre aumenta el deseo, pero conviene saber primero cuales son las posturas que mejor se acomodan al amante y las que coinciden con las preferencias de cada mujer. A unas les gusta llevar la iniciativa, incluso en el sexo oral y son las que deciden sentarse sobre la cara de su amante. Otras se entregan con las piernas completamente abiertas, mientras otras disfrutan apretando con sus piernas semi cerradas la cabeza de su compañero de sexo para provocar un roce más continuo del clítoris.
  • Lubricarla: Usar mucha saliva al contacto con la vulva, potencia el morbo y el deseo en el momento del sexo oral. Si la lubricación es intensa, la lengua y los dedos se desplazan más fácil y se evitan las molestias. Es una forma segura de hacer más placentero el sexo con la boca. Luego de largas lamidas con la parte plana y ancha de la lengua, el destino final es el clítoris, manteniéndolo húmedo y haciéndole caricias o dándole pequeños golpecitos más directos con la punta de la lengua.
  • El Ritmo: La lengua debe seguir un ritmo sostenido en las lamidas y este ritmo debe cambiar a medida que descubres lo que más la hace gozar en cada momento. No es conveniente comenzar muy rápido, e incluso algunas lo consideran brusca y se apartan, pues les causa más molestia que placer.