Disfruta unos masajes eróticos

Un masaje en la pelvis: Debes iniciarlo dejando reposar la palma de una de tus manos  abarcando la pelvis, desde la vulva, y situando la otra encima del triángulo cubierto por el vello púbico. En la mujer no hay que rozar el interior de los labios mayores y en los hombres debe evitarse la excitación de los testículos, simplemente dejando la mano quieta. De esta manera el tacto registrara las pulsaciones que emite la pelvis, que es uno de los centros energéticos y sensuales de mayor potencia. Luego, utilizando los dedos medios de cada mano, se masajea suavemente la unión entre el muslo y la cadera, las ingles y el nacimiento del vello púbico, describiendo círculos o trazando líneas hacia arriba, en dirección al ombligo. Al realizar estos masajes debes emplear la imaginación y la intuición creativa para encender la libido, pero sin rebasar la línea que conduce a la caricia genital directa, a la masturbación o a los juegos sexuales preliminares.

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Masaje en las nalgas y las caderas: La zona de las nalgas y las caderas esta recorrida por un fino tejido entrelazado de venas por las que circula el flujo sanguíneo y esa es la razón por la que al masajearlas emiten multitud de estímulos. Lo más recomendable y sugerente es un pequeño golpeteo con el puño flojo, esto provoca un tipo de presión que interrumpe y hace circular de manera alterna la sangre, generando cierta energía sexual. En este momento, los amantes sienten como ha crecido la libido por la respuesta de calor que se siente que emite la piel, que parece desear que se continúe el masaje hacia la sensible franja donde nacen los muslos. En ese momento debe aliviarse la presión y masajear con las yemas de los dedos superficialmente o con una especie de tamborileo con los dedos, para tratar de producir un efecto semejante al roce de las alas de una mariposa. Por lo general, el contrate entre la presión ejercida de una manera profunda al comienzo y muy tenue hacia el final, producen unos resultados muy sensuales.

Masajear las piernas y los pies: Las piernas y los pies se deben masajear a ritmo lento, lubricándolos antes con un aceite para poder deslizar bien las manos en sentido longitudinal, desde las nalgas hasta los tobillos. Es muy excitante ejercer cierta presión cuando el recorrido se hace hacia abajo, mientras que, cuando se hace en sentido inverso, debe ser más firme, como si estiraras la piel hacia arriba