El coitus interruptus es un atentado a la anticoncepción y la satisfacción sexual 

Se estima que, por cada 100 mujeres en cuya relación de pareja se practica el “coitus interruptus”, entre 10 y 30 quedarán embarazadas después de un año. Su efectividad como método anticonceptivo sigue siendo cuestionada. La ciencia nunca ha engañado al ser humano; es el ser humano mismo, en especial el hombre, quien ha creído que el hecho de retirar el pene de la vagina antes de eyacular le garantizará estar lejos de un posible embarazo.

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Se ignora, voluntaria o involuntariamente, que el líquido pre-eyaculatorio puede contener espermatozoides, al igual que el semen. Los espermatozoides pueden fecundar al óvulo no sólo a través de la vagina, sino de la vulva.

En ocasiones, no es la falta de información la que conlleva a que una pareja decida cuidarse “echándolo” afuera, como se dice. Puede que no existan los recursos necesarios para acceder a otros métodos, como el preservativo o el dispositivo intrauterino, que sin duda tienen mayor efectividad en el control de la natalidad.

Sea a propósito o no, el “coitus interruptus” demanda gran control por parte del varón. Éste debe dar marcha atrás al placentero propósito de eyacular dentro de la vagina, atentando así contra su satisfacción y la de su pareja. Y aunque lo haga bien, a tiempo, jamás tendrá la garantía de que uno de sus “muchachos” se ha escapado a la vagina con propósitos fertilizantes. Más de uno ha sufrido con la cuenta regresiva hasta la próxima menstruación.

Para la mujer, el “coitus interruptus” significa tener el pene dentro de su vagina durante menos tiempo, lo cual complica aún más el propósito de obtener un orgasmo por penetración. Sin embargo, todo mal tiene su remedio. Si lo que se quiere es no disminuir el placer, bastaría con tener un poco de creatividad. ¿Qué hombre no ha fantaseado con eyacular en alguna parte del cuerpo de su pareja que no sea su vagina, como por ejemplo los senos? Y para ampliar el disfrute femenino, es una buena alternativa estimular el clítoris en paralelo con la penetración. De eso se puede encargar él o ella misma.

Si lo que se quiere es incrementar la efectividad de éste como un método anticonceptivo, se recomienda el uso de espermicidas, una sustancia química que altera la movilidad de los espermatozoides –o los mata- y que puede aplicarse en la mujer a través de óvulos vaginales. Aunque se combine el “coitus interruptus” con los espermicidas, jamás será tan efectivo este método anticonceptivo como los condones (masculino y femenino), píldoras, parches o diafragmas. Así, dejamos de sacrificar placer y planificamos mejor nuestra descendencia.