Sexo con animales: una antigua práctica repudiada 

A esta parafilia (patrón de comportamiento sexual fuera de la cópula) se le conoce como “bestialismo”. Se distingue de la zoofilia porque esta última se limita a la atracción del humano hacia el animal, sin que necesariamente haya contacto.

 Contrario a lo que podría pensarse, ni la actividad ni el deseo sexual zoófilo es considerado una patología en el  DSM-IV, cuarto manual diagnóstico y estadístico de la Asociación Americana de Psiquiatría –por la cual se rigen psicólogos, psiquiatras y sexólogos-. Constituyen excepciones a la regla aquellos casos que vayan acompañados de angustia, o que representen una interferencia para el funcionamiento normal de la persona.

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Desde la perspectiva de los animales, sus defensores afirman que éstos son capaces de formar una relación amorosa duradera con otro animal o incluso con un humano, aunque estos últimos lo hagan por el simple deseo de satisfacer sus “necesidades” sexuales.

No existen estadísticas sobre casos de zoofilia o bestialismo, debido a varias razones, pues las personas suelen ocultar esta condición, pues la idea de tener sexo con animales es reprobada por la sociedad. En segundo término, existen casos en que la frontera entre el amor hacia un animal y la atracción sexual puede ser delgada. Lo que sí puede decirse, sin duda, es que dichos casos son más frecuentes en las zonas rurales que urbanas.

En la consulta de Juan José Delgado-Dupont, urólogo y sexólogo , estos pacientes confiesan que han tenido sexo con cabras, patas, gallinas, perras y burras. “El problema es que, con ese mismo pene, penetran a su pareja y causa infecciones en ambos. Es común en los varones presentar balanitis (inflamación del glande), enrojecimiento y hasta secreciones, afirma.  Un sexagenario cuenta con naturalidad cómo era común en su época de juventud que los “muchachos” tuvieran sexo con cuanto animal se les atravesara por delante. En particular, él prefería a las “gallinitas”, pues eran “más calidas y tiernas”. No puede afirmarse que tal condición sea exclusiva en hombres. En el libro de sexualidad femenina “El Jardín Secreto” (1973), de Nancy Friday, 10 por ciento de las 180 mujeres consultadas afirmaron tener un serio interés o una participación activa en la zoofilia.

Existe un grupo de enfermedades llamadas zoonóticas que afectan por igual a humanos y animales, y que pueden transmitirse por contacto sexual o de otro tipo. Las probabilidades de contagio se incrementan en animales rurales, debido a que no reciben los mismos cuidados sanitarios y de higiene que una mascota.

Algunas de estas patologías son las siguientes:

Leptospirosis: enfermedad bacteriana caracterizada por fiebre, cefalea, dolores musculares, articulares y óseos, ictericia, insuficiencia renal, hemorragias y afectación de las meninges.

Brucelosis humana: enfermedad bacteriana caracterizada por una septicemia.

Giardiasis: enfermedad diarreica causada por un parásito.

Fiebre Q: enfermedad bacteriana, caracterizada por síndrome

gripal con fiebre alta.

Rabia: enfermedad aguda infecciosa viral, hoy poco común. El paciente puede manifestar hiperactividad, ansiedad, depresión, delirio, sentimientos de violencia y hasta ganas de atacar.

Infecciones vaginales y de tracto urinario