Los orgasmos de una monja medieval

Hildegard Von Bingen hizo “de todo” a lo largo de su vida, pero con seguridad lo más contradictorio, desconcertante y surrealista, son  sus consideraciones sobre el orgasmo femenino, que incluso han llevado a algunos a otorgarle el título de primera sexóloga de la historia.

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De Bingen fue monja, beatificada en el año 2012, filosofa, mística, profeta, naturalista, poeta, pintora, compositora, científica y doctora. Se le atribuyen disciplinas que ni siquiera existían en el siglo XII, como por ejemplo la antropología, y es considerada precursora de la ópera y de la ecología. Otra de sus genialidades es haber inventado un idioma que se considera como la primera lengua artificial. Entro a un monasterio a los 8 años y llego a ser abadesa. Tenía visiones desde los 3 años y comenzó a registrarlas en especies de libros de medicina, donde planteaba remedios naturales, teología y cosmogonía.

Hablaba de sexo sin ningún temor y se considera la primera en decir que el placer es una “cosa de dos” y que la mujer también sentía. Fue la primera mujer en describir un orgasmo desde un punto de vista femenino. Consideraba que el acto sexual era algo sublime, bello y ardiente. En uno de sus libros de Medicina llamado “Causa et Curae” se encuentra una de sus frases más contundentes para su momento histórico:

“Cuando la mujer se une al varón, el calor del cerebro de ésta, que tiene en sí el placer, le hace saborear a aquél el placer en la unión y eyacular su semen. Y cuando el semen ha caído en su lugar este fortísimo calor del cerebro lo atrae y lo retiene consigo, e inmediatamente se contrae la riñonada de la mujer, y se cierran todos los miembros que durante la menstruación están listos para abrirse, del mismo modo que un hombre fuerte sostiene una cosa dentro de la mano”

Ana Martos Rubio se expresa de ella en la  ‘Historia medieval del sexo y del erotismo’: «Así como para Agustín de Hipona la concupiscencia es el castigo de Dios, para Hildegarde, que no se atrevió a llevarle la contraria y admitió la idea de que el pecado original fue de lujuria, la culpa fue de Satán que sopló veneno sobre la manzana antes de entregarla a Eva, envidiosa de su maternidad. Ese veneno fue, precisamente, el placer y, su sabor, el deseo sexual». Y continúa: «El deseo sexual es el sabor de la manzana De Gustu Pomi, el título de la obra de Hildegarde von Bingen en que describe el sabor de la condición humana, el delicioso sabor que da paso a la ponzoña del vicio, el placentero y embriagador sabor del pecado», escribe Ana Martos.

Es un mito en el ámbito LGTBI por su supuesta homosexualidad e igualmente es  un icono muy popular e inspirador para diversos artistas. Devendra Banhart le dedicó el tema ‘Für Hildegard von Bingen’. Y el exitoso escritor Ken Follet inicia su documental “El viaje de Ken Follet hacia la Edad Media” hablando de su historia y reconoce que Hildegard inspiró a Caris, la protagonista de su libro ‘Un mundo sin fin‘.