Hay  gente que quiere vivir sin sexo

David  Jay es el fundador de la  la web AVEN (Asexual Visibility and Education Network) que se ha  convertido en la comunidad asexual más grande del mundo y es además la principal fuente de información para las personas que quieren vivir sin sexo. Gracias a esto, el colectivo asexual ha conseguido hacerse más notorio a través de las redes. Hace un tiempo iniciaron una campaña en Twitter con el hashtag #AceDay (que traduce día del as en inglés), que  celebro el primer “Día de la Visibilizarían Asexual”. La intención inicial era que las personas participantes debían hacerse un selfie mostrando un as que, según del tipo de elemento  que fuese, correspondía a distintas variantes dentro de la asexualidad:

asexuados

  • As de picas:no siente atracción  romántica, mucho menos sexual.
  • As de diamantes:demirromántico o demisexual, cuando hay un vínculo emocional fuerte con la persona es que siente atracción romántica o sexual.
  • As de corazones:alorromántico asexual, que experimenta atracción romántica, pero no deseos
  • As de trébol:se identifican dentro de la asexualidad, pero están inseguros o cuestionan su orientación romántica.

Por otro lado la baraja sigue siendo  monotemática y las cartas que sobran giran en la misma dirección: sexo, sexo y más sexo. Es un hecho que este concepto genera algún tipo de estímulo alrededor del  mundo y se convierte en un un aliciente para el consumo, por lo que es explotado en grandes cantidades  en el ámbito publicitario. ¿Pero dónde quedan quienes no muestran interés por el sexo?. Estas personas opinan de esta manera, demostrando su poco o nulo interés por el sexo y sus vertientes.

“He ido al psicólogo treinta veces, ni una más y ni una menos. Mi carta de presentación fue “Todas mis amigas suspiran por los huesos de alguien, ¿por qué yo no?”. Me preguntó si me masturbaba, luego me dijo que probase a meterme un consolador por el coño y, finalmente, me diagnosticó Trastorno del Deseo Sexual Hipo activo. Me sonó a Tele tienda. El tipo se puso pesado y se empeñó en hormonarme. Le dije que me comiese el caldo de verdura a cucharones (humor asexual refinado. Gracias).”

“He tardado quince años en darme cuenta de que el problema no lo tengo yo, sino la sociedad, que utiliza el sexo hasta para vender un spray anti grasa. Una cultura obsesionada con el sexo fabrica seres hipersexuales y, desde luego, sudo mares oceánicos de drogarme para follarme hasta mi sombra. Bastante tengo con evitar que me caduquen los yogures.”