El Marqués de Sade y el placer femenino

La Filosofía del tocador del Marques de Sade, fue escrita en 1795, cuando el “divino Marques” se encontraba encarcelado en la Bastilla, en este texto habla de las relaciones humanas, ofreciendo una terrible critica a la sociedad de su época y hablando descarnadamente sobre el sexo y las relaciones carnales.

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El texto seleccionado, que habla sobre el placer femenino y las casas destinadas al libertinaje pertenece al capítulo titulado: Franceses, un esfuerzo más si queréis ser republicanos. Este es:

“En consecuencia, habrá unas casas destinadas al libertinaje de las mujeres y, como las de los hombres, estarán bajo la protección del gobierno; ahí le serán proporcionadas todos los individuos de uno y otro sexo que puedan desear, y cuanto más frecuenten esas casas más estimadas serán. No hay nada tan ridículo y tan bárbaro como el de asociar la virtud y el honor de las mujeres con la resistencia que oponen a los deseos que ellas han recibido de la naturaleza y que irritan permanentemente a aquellos que cometen la brutalidad de reprobarlos. Desde la más tierna edad, una niña desprendida de los lazos paternos, al no tener ya que conservar el himen (completamente abolido por las sabias leyes que pretendo), superando los prejuicios que antaño encadenaron a su sexo podrá entonces entregarse a todo lo que le dicte su temperamento en las casas establecidas con ese fin; será recibida en ellas con respeto y ampliamente satisfecha; regresara a la sociedad, donde podrá hablar en público de los placeres como lo hace hoy de un baile o de un paseo. Se4xo encantador, seréis libre; gozareis como los hombres de todos los placeres que la naturaleza os impone como un deber, no debéis rechazar ninguno. ¿La parte más divina de la humanidad debe acaso encadenarse a la otra? Ah! Romped esas cadenas, es la voluntad de la naturaleza; no tengáis otros frenos que vuestras inclinaciones, otras leyes que no sean vuestros deseos, otra moral que no sea la de la naturaleza. No languidezcáis por más tiempo en esos prejuicios barbaros que marchitan vuestros encantos y ahogan los divinos impulsos de vuestro corazón. Sois tan libres como nosotros, y la carrera de los combates de Venus os espera al igual que a nosotros. No temáis absurdos reproches; la pedantería y la superstición son perjudiciales. Ya no se os vera ruborizaros por vuestros encantadores extravíos; coronadas de mirtos y rosas, la estima que guardaremos hacia vosotras estar en directa relación a la mayor cantidad de concesiones que os permitiréis hacernos”