abril 02

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Asexuales: No queremos sexo… ¿Y?; Comprendiendo la Asexualidad sin mitos

Por décadas discutida e incomprendida, la asexualidad comienza a revelarse. Quienes la viven exigen cobrar la visibilidad sin ser objeto de escrutinio.

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Porque vivir sin sentir atracción sexual ni desear contacto sexual; ni siquiera caricias eróticas, tiene total validez. Pero ¿es su deseo de no desear?, ¿o sencillamente, un sanísimo y natural no deseo que no pueden manipular?

No experimentar atracción sexual por nadie, ni impulsos; siquiera fantasías pareciera incomprensible para muchos. Y es que a pesar de nuestra cultura de dobles morales y veneración del celibato puede resultar digno de aliens que en ellos jamás surja una persecución por el orgasmo como pulsión básica.

Y la ciencia ha escudriñado en sus cabezas y en cualquier cantidad de factores que pudieran explicarlo. Porque nuestra sexualidad es el universo donde se expresa toda nuestra existencia, no sólo es el coito ni la respuesta sexual, sino todo el juego de hormonas y sustancias que intervienen en miles de decisiones de nuestro organismo, entorno socio cultural y la mismísima construcción de quienes diablos somos.

Nada por diagnosticar, mucho por comprender

Así de simple, sin nada qué perseguir o sanar. Y así lo explica el actual Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V). Pero siguen muchos cabos sueltos, en especial, la incógnita: ¿es una elección o una condición que no se puede controlar?

Estamos en pañales en cuanto a la comprensión de nuestras diversidades y de la personalísima vivencia de nuestro ser sexual. Por poner un ejemplo, el mismo manual DSM, desde la década de los 70, sacó a la homosexualidad, bisexualidad y lesbianismo de su compilado de trastornos mentales y las nombró tal cual son, orientaciones, con el mismo valor de la heterosexualidad. Y a pesar de ello, 40 años después hay quien sigue sin entender de fondo cómo está compuesta una orientación y juran que ‘no es normal’ cualquier conducta que salga de su heterocentrismo casi psicótico.

Ahora la asexualidad comienza una lucha similar: la visibilidad y el no rechazo ni los mecanismos de hostilidad sin el menor fundamento. El DSM-V, descarta el diagnóstico de disfunción, trastorno o patologización a quien reporta no tener deseo ni atracción sexual, sea hombre o mujer, e incluso nunca haberlo experimentado, si dentro de los criterios no existen disfunciones eréctiles, del control eyaculatorio, anorgasmia femenina o dispareunia, es decir intenso dolor al ser penetrada (los cuales promueven evitar el sexo) o trastornos que obedezcan a sintomatologías orgánicas con relación al deseo sexual inhibido. Lo cual, como es obvio, requiere de indagación y suena demasiado rebuscado. Porque sin duda habrá quien se dice asexual por su incapacidad de lidiar con una dolorosa sanación del ser sexual herido, o una autoestima pateada por el rechazo. Por ello la complejidad de la diversidad.

El asexual, por así llamarlo, puro, está orgánicamente sano, no posee un particular pasado doloroso respecto a la sexualidad ni ha decidido evitar todo sexo. Sencillamente no QUIERE sexo. ¿Por qué? Porque así es.

Definiciones de la vivencia asexual de acuerdo con la comunidad de asexuales (asexuality.org)
1. Asexual: Alguien que no experimentan atracción sexual.

2. Demisexual: Alguien que sólo puede experimentar atracción sexual después de que se haya formado un vínculo emocional. Esta unión no necesariamente tiene que ser romántica.

3. Gray-asexual (gris-a) o gris-sexual: Alguien que se identifica con el área entre la asexualidad y la sexualidad. Por ejemplo, experimentan atracción sexual muy rara vez, sólo en circunstancias específicas, o de una intensidad muy baja.

4. Atracción: En este contexto, se refiere a una fuerza mental o emocional que une a la gente. Los asexuales no sienten atracción sexual, pero algunos sienten necesidad de una relación romántica.

5. Atracción estética: atracción hacia la apariencia de alguien, sin que sea romántica o sexual.

6. Atracción romántica: El deseo de estar involucrado románticamente con otra persona.

7. Atracción sensual: Deseo de tener contacto físico no sexual con otra persona, como tocarse cariñosamente.

8. Lithrorománticismo : Individuos que pueden sentir atracción romántica hacia los demás y también disfrutar de estar en relaciones románticas, pero sólo en teoría. No necesitan que el afecto que sea correspondido, y por lo general no se sienten obligados a buscar una relación. Algunos lithrománticos incluso, pueden dejar de sentir su atracción romántica una vez que entran en la relación.

PROFUNDIZANDO MÁS…

El debate de la orientación sexual para definir a la asexualidad

En este mundo de etiquetas, había que buscarle una a la asexualidad. Porque, como ya se comprendió, no es una patología sino una condición. No obstante, parece un juego de jenga, en el que se mueve una pieza que hace tambalear al resto. Llevamos décadas tratando de hacer comprender al mundo que una orientación no se elige, ahí converge con la asexualidad, porque al parecer, no se elige, se es; se descubre. Pero hay dos elementos fundamentales de la orientación sexual:

1. Lo afectivo-emocional
2. Lo erótico-sexual

Es decir hacia qué sexo género nos orientamos en lo físico, la fantasía, el deseo, el contacto y el repertorio sexual; y con el cual podemos además entablar un vínculo, una historia de vida y una vivencia plena de todo nuestro espectro cognitivo-emocional. Ya sea con el mismo, distinto género o ambos (gay, hetero o bi). Y en ese orden, se le han nombrado conductas sexuales a aquellas en las que interviene una elección por experimentación y deseo sexual ‘en bruto’; las cuales se integran, permitiendo descubrir la propia orientación, o se descartan.
Pero el asexual, no se orienta erótica-sexualmente. Muchos de ellos incluso se auto denominan como quien no se orienta hacia ningún género, pero muchos otros se descubren orientados exclusivamente en el área afectivo-emocional. O sea, quieren o tienen pareja con la que mantienen una relación romántica y una eugamia, pero ninguno tiene interés en tocarse, tener coito u otras dinámicas. Entonces, estaríamos hablando de una orientación emocional, en algunos casos; y en otros, de una no-orientación.

La voz de los asexuales plenos

En 2001, surgió la Asexual Visibility and Education Network, una comunidad en línea que tiene más de 30 mil miembros, que ha permitido no sólo pertenencia sino una explicación y estudio claros respecto a dicha expresión. Se ha identificado en esta vivencia más plenitud de la que se pudiera pensar en nuestra idea sexocentrista. Los placeres intelectuales, afectivos, fraternales e incluso románticos para ellos tienen la supremacía en sus relaciones o en su soltería. No reportan ni buscan ayuda de terapeutas por sentirse ajenos o insatisfechos salvo que se relacionen románticamente con un no asexual que les sugiere buscarla al notar que no desean tener ni siquiera juegos eróticos con ellos. Esto, es lo que crea en la mayoría de ellos un sentimiento de inadecuación, de no encajar. Sin embargo, aunque se saben insertos en un mundo que mediáticamente sugiere dejarse atraer y entablar contacto sexhttps://sexlecciones.wordpress.com/wp-admin/media-upload.php?post_id=14449&type=image&TB_iframe=1ual, se manifiestan libres de ello; sin necesidad de ello.

No se debe patologizar toda falta de atracción o deseo, ni se puede hablar de disfunciones si no existe insatisfacción. Por ejemplificar la disfunción más frecuente: la falta de control eyaculatorio o desacuerdo con los tiempos de eyaculación masculina (80% de los hombres a nivel mundial, según OMS 2012). Para la ciencia de hace algunos años, un hombre que eyaculaba antes de tres minutos pasada la penetración, era un eyaculador precoz y necesitaba ayuda. Pero nunca se tomó en cuenta que estaban estigmatizando sin profundizar en la plenitud y las concepciones individuales. Porque si una pareja se siente satisfecha con incluso menos de esos tres minutos ya que se enfocan en juegos y dinámicas que les resultan más interesantes que la penetración, no se puede hablar de disfunción. No la hay.

Del mismo modo, la asexualidad, si se vive con convicción y sensación de estar completo como ser sexual, tampoco requiere un análisis.

Todo nos lleva a lo mismo: somos seres sexuales únicos, terminologías o nomenclaturas aparte, cada uno, -siempre y cuando se sienta en gozo personal, no se dañe a sí mismo, a su pareja o a terceros- tiene derecho a vivir la sexualidad que desee y le permita potenciarse, evolucionar y explorarse como un ser integral.

Las personas asexuales generalmente no perciben la falta de excitación sexual como un problema que debe corregirse. Enfocan su energía en disfrutar de otros tipos de excitación y placer. Asexulity.org, 2014

La bandera asexual está compuesta por los colores:

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Fuente elsyreyes.com