La sociedad y sus dobles mensajes

Las representaciones que plantea la cultura sobre la pareja indican que esta debe responder, al mismo tiempo, al amor, a la sexualidad y a mantener un vínculo sólido y exclusivo que permita y facilite la constitución de una familia estable. Pero de forma complementaria y opuesta la cultura actual valora el individualismo al máximo, el vivir ”el aquí y el ahora” sin pensar en el pasado o en el futuro; estimulando la búsqueda de lo que complace y satisface inmediatamente, restándole importancia a las relaciones duraderas y comprometidas.

libertinaje

Hoy en día incitan mucho al libertinaje. Y uno, sin darse cuenta, se deja llevar por eso. El objetivo de ellos es que la gente haga y disfrute lo que están mostrando” comenta alguien, dándole un alto grado de aceptación a la infidelidad a nivel social.

Otro elemento constante que aparece en las construcciones personales, relacionado con los aspectos culturales y sociales, es la tolerancia frente a la infidelidad masculina y el rechazo hacia la infidelidad femenina. El tener más de una mujer ha sido tradicionalmente permitido, además de apoyado y promovido. Desde tiempos remotos las relaciones extra maritales del hombre han sido símbolo han sido símbolo de masculinidad y, aun hoy en día, en muchos lugares y culturas, no solo son aceptados sino que se espera la coexistencia de varias mujeres en la vida del hombre.

En un estudio sobre la violencia doméstica, Joseph Vandello y Doy Cohen encontraron que en algunos países mediterráneos como Grecia, España e Italia, en el Medio Oriente, en las culturas arábicas, latinoamericanas y del sur de los Estados Unidos, la reputación de la pareja y la familia se fundamentan en la lealtad y fidelidad de la mujer, mas no del hombre. En estas sociedades, que estos autores denominan las “sociedades del honor”, el adulterio femenino infringe los derechos del hombre a la vez que demuestra su fracaso en cumplir con sus deberes; cuanto esto ocurre, las normas y expectativas permiten incluso llegar a la violencia, pues la conducta adultera de la mujer es considerada como un atentado contra el honor del hombre.

En definitiva, se espera que la mujer tenga la fuerza y la habilidad para controlar las tensiones emocionales dentro de las relaciones, supere las dificultades, se comporte con castidad, pureza y modestia. Un proverbio árabe dice: “El honor del hombre está entre las piernas de la mujer” Hoy en día, la aceptación de la infidelidad masculina sigue vigente y a través de ella se reafirman la hombría y el poder.