La Sexualidad Vikinga

Según la información histórica, su moral sexual era bastante más abierta que la del resto de las culturas europeas, cuyos criterios morales  estaban muy influenciados por las religiones monoteístas. Su mitología y sus sagas demuestran que el sexo está muy presente en su cultura. Para acercarnos a la sexualidad entre los vikingos, es necesario mencionar al árabe Ahmad Ibn Fadlan que, enviado a las tierras del Volga, tuvo la suerte de toparse con una expedición vikinga. Según las palabras de Ibn Fadlan, los vikingos tuvieron una noción muy natural sobre el sexo, practicándolo de forma abierta, incluso delante de otras personas:

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En una sola de esas casas se reúnen diez y veinte personas, más o menos. Cada uno tiene un lecho en el que se sienta. Con ellos están bellas jóvenes esclavas destinadas a los mercaderes. Cada uno de ellos, ante los ojos de sus compañeros, tiene relaciones sexuales con su esclava. A veces todo un grupo de ellos se unen de esta manera, unos frente a otros. Si un mercader entra en ese momento para comprar a algunos de ellos una joven esclava y le encuentra cohabitando con ella, el hombre no se separa de ella antes de haber satisfecho su necesidad.
La poligamia estaba oficialmente permitida, pues los hombres podían tener varias concubinas, por regla general eran esclavas, aunque bajo este  concubinato también podían unirse mujeres libres. Esta esclavitud de carácter sexual era general dentro de la cultura vikinga y el comercio de esclavas alrededor del Volga se hizo un negocio muy próspero. Los cronistas normandos denominaron  “more dánico” (a la manera danesa), a un matrimonio donde un hombre podían casarse oficialmente con 2 mujeres y donde los hijos frutos de este segundo matrimonio eran legítimos. A pesar del progresivo avance del cristianismo, esta costumbre estuvo vigente durante siglos.

Dentro de la sociedad vikinga, donde la tribu y el clan seguían siendo de vital importancia, la mujer gozaba de un “status quo” similar al de los varones. A diferencia del resto de Europa, donde el papel social de la mujer se empequeñecía bajo el peso del cristianismo, en la sociedad vikinga la mujer tenía un rol activo y su figura era respetada. Se le consideraba “la señora de la casa”: husfreya,  ellas mantenían el control de las propiedades sin necesidad de contar con la aprobación del marido.

La mujer gozaba de gran libertad, no era propiedad de su marido, incluso podía divorciarse esgrimiendo  diversos motivos. La violación de una mujer libre era considerada una de las mayores afrentas en la sociedad vikinga, y su castigo era la pena de muerte. La edad permitida para contraer matrimonio era con la primera menstruación, pues ya se consideraba a la mujer madura sexualmente.  Como la mayor parte de culturas, el concepto de virginidad era muy importante, ya que se ponía en entredicho el honor y la honra de la familia. El matrimonio era considerado como un negocio familiar, ya que lo que importaba a la hora de contraer nupcias era establecer alianzas familiares o mejorar económicamente la situación de ambas familias.

Ambos miembros de la pareja podían solicitar el divorcio, si consideraban que su matrimonio no era satisfactorio. Aunque normalmente, el divorcio era exclusivo de las mujeres. Una vez obtenido el divorcio, la mujer podía regresar al núcleo familiar o conservar su independencia y vivir de sus  rentas, incluso podía llegar a contraer segundas nupcias.

La homosexualidad también estuvo presente dentro del mundo vikingo, pero como se preocupaban por la fertilidad y la prosperidad del clan, el problema de las conductas homosexuales era que no aportaban hijos al grupo, por lo que los hombres y mujeres que evitaban el matrimonio eran penalizados. A pesar de esto no era considerada ni un tabú, ni un sacrilegio. El binomio: activo-pasivo era aceptado. O sea el sexo homosexual activo era  visto como un acto de dominación y de superioridad, mientras que lo vergonzoso sería el sexo pasivo. En cuanto a la homosexualidad femenina, una de las mayores afrentas era no aportar hijos a la sociedad, por lo que aunque a ciencia cierta el lesbianismo existió, el deber de cualquier mujer sería contraer matrimonio y aportar hijos a la sociedad.