Dos historias de Transexualidad

Elena/o de Céspedes: Elena se debatió entre el hermafroditismo y la transexualidad, pues aunque nació mujer, después de un parto dijo haber sufrido una transmutación sexual, viviendo su vida a partir de entonces como hombre. Profesionalmente se dedicó a la medicina, como cirujano; se conoce como la primera “mujer” titulada como cirujana en toda Europa, e incluso contrajo matrimonio con otra mujer, lo que la llevó a ser juzgada por la Inquisición.

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Fue capaz de superar varias exploraciones realizadas por médicos del reino que  afirmaron su masculinidad, aunque hay algunos que piensan que esta  mujer, de origen esclavo y morisco, aprovechó sus importantes conocimientos sobre cirugía y las creencias médicas de la época sobre el dimorfismo sexual para engañar a los que la rodeaban.

Quiso llevar una vida libre e independiente, fuera de las rígidas normas de comportamiento que la sociedad imponía en el momento a las mujeres. Luego de exhaustivos exámenes médicos fue considerada mujer, y luego condenada por lesbianismo y sodomía, y forzada a vivir como una mujer.

Se realizó varias operaciones para disimular su naturaleza femenina. Elena nunca se sintió una mujer, y  es considerar como un transexual masculino.

Catalina de Erauso, la Monja Alférez

Fue una mujer que eligió vivir su vida como un hombre. Fue condenada, por situaciones,  a vivir el resto de su existencia en un convento, decidió escapar de él y vivir desde ese momento una vida de aventuras como hombre. Se ha cuestionado mucho sobre su identidad y su orientación sexual, y  nunca sabremos si ella realmente se sintió un hombre y por eso eligió esa vida o  aprovechó su disfraz de hombre para poder vivir su sexualidad de lesbiana sin ser condenada por ello.

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Catalina vivió una vida apasionante, que relató en sus  memorias, combatiendo como soldado en América. Su valor y arrojo le valieron el ascenso a alférez, aunque su fuerte carácter también le costó su carrera militar y le provoco muchos problemas con la ley.
Fue atrapada por la Justicia y  decidió revelar su verdadera naturaleza a su confesor, lo que la convirtió en una celebridad en su época, su historia saltó  a Europa, donde muy pronto adquirió una fama repentina, siendo recibida por reyes y papas. Al final hastiado de todo, decidió regresar a América y vivir sus últimos años como lo que siempre fue: un hombre.