Tus instintos sexuales más salvajes

Algunos piensan que hay que ser animales en la cama y racionales en la vida…Esto es un tópico o una realidad según como lo tomes; antes de adentrarnos en el sorprendente viaje de nuestra sexualidad más instintiva, Roberto Sanz, psicólogo y sexólogo de la Fundación Sexpol, advierte que no hay que abusar del concepto de sexualidad animal, “ya que se justificaría el uso de la agresión o la violencia en la sexualidad y ante todo somos humanos” y asegura que la sexualidad humana es humana, nunca animal. El ser humano lleva 200.000 tratando de salir de esa bestialidad”

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Aunque es imposible reducir la sexualidad humana a puro instinto, es pertinente preguntarse  qué hay de instintivo en ella. Para Sanz la única parte instintiva se encuentra en la “existencia del deseo sexual, del contacto y de la afiliación, aunque sea temporal. Todo lo demás como gustos, practicas o expectativas, es fruto del momento cultural, la situación y las circunstancias que rodean a las personas”.

La parte más instintiva del ser humano es la necesidad del contacto social a todos los niveles: psicológico, social y físico. Y por otro lado, el cuerpo físico nace dispuesto para el placer, pero en nuestra sexualidad ya queda muy poco de instinto, pues la cultura moldea desde el nacimiento, el placer (Como y donde sentirlo) o la afiliación (Con quien y donde) y por supuesto hay que incluir los tabúes, mitos y prejuicios, tanto negativos como positivos.

La diferencia que tenemos de los animales “es que nosotros podemos disfrutar nuestras relaciones sexuales si nos lo permiten y si nos dejan. En los animales únicamente existe la función procreadora y de descarga. Para los humanos es un modo de disfrutar, una manera de sentirnos cercanos a la otra persona, de intimar y establecer una serie de4 compromisos” opina el psicólogo Miguel del Nogal.

Todos poseemos un cierto auto control que nos ha ido inculcando la sociedad a través de las normas, las leyes y el aprendizaje. El día a día, el estrés, las obligaciones y los compromisos no nos ayudan a estar relajados en nuestros encuentros íntimos, por lo que debemos abandonar la “rigidez” y conectar libremente con nuestros deseos, de forma de no complicarte ni cohibirte con el sexo y tus instintos, pueden ayudarte a liberar tensiones y tabúes.