La Brecha orgásmica

¿Qué es la brecha de orgasmos o brecha orgásmica? En términos generales,  que en las relaciones sexuales heterosexuales, los hombres tienen mayor número de orgasmos que las mujeres. ¿Y esto por qué sucede?

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Habría que definir en primer lugar el concepto de “sexo”. Si se da  un vistazo a lo que vemos en las películas, los medios de comunicación o el porno, captamos esto: un hombre y una mujer practicando el coito hasta que el macho  termina. El placer masculino es el centro de la acción, pero además el sujeto es el activo; él es el que busca sexo y la mujer, se lo facilita. Es raro encontrar una imagen pornográfica donde veamos a varios hombres complaciendo a una mujer, mientras que lo contrario es tan habitual como buscar por ‘orgía’. Teniendo en cuenta todo esto, el orgasmo femenino, parece invisible.

Jamás es el centro de una escena porno, casi nunca lo cuentan en las películas y rara vez lo vemos. Está tan normalizado que casi lo tenemos por un suceso biológico. Unos dicen que las mujeres son tan difíciles de complacer y otros que si ellas solo practican sexo por las caricias y la intimidad, no les importa no llegar al orgasmo en todas las ocasiones

Si antes nos preguntamos qué entendíamos por “sexo”, ahora es fácil contestar que el único acto considerado como tal, es el coito, y viene  ser  la práctica que mayor placer proporciona a los hombres. Por otro lado, las prácticas en las que es más probable que una mujer alcance el orgasmo, como la estimulación del clítoris, son más bien consideradas “juego previo”, o también “voluntario” u “opcional”. Y aquí llegamos a la clave del asunto: el orgasmo de la mujer es opcional, en cambio el del hombre el fin último de la relación. Y es esta desigualdad la que está haciendo tan infelices a demasiadas mujeres en la cama, y el hombre midiéndose los miembros, todavía a estas alturas de la vida.

Entonces se puede resumir de esta forma: una sociedad que ve normal que el sexo se reduzca al coito y a la penetración sexual; las mujeres no son fáciles de complacer y por eso no debemos esforzarnos tanto. La luz se aclara un poco cuando exploramos la otra brecha, la que separa a las mujeres heterosexuales de las homosexuales.

Al parecer, las mujeres que se acuestan con mujeres tienen tasas de orgasmos similares a las de los hombres heterosexuales. En las relaciones en las que no actúan hombres, hay más orgasmos femeninos, lo cual nos hace pensar que no es un problema del clítoris, sino más bien de lo que se hace con él o de cómo se manipula.

Según algunos la terrible conclusión es que el sexo heterosexual es “coito centrista” al 100% y esto de ninguna manera  va a ayudar a que esta brecha se supere. Así que, parece el momento perfecto  para empezar a revisar 2 cosas. Una: por qué el placer de la mujer ha sido relegado a “jueguitos” que pueden pasarse por alto y la segunda: que el “orgasmo masculino” del hombre se ha convertido en el centro y sobre todo, cómo revertir esta situación.