El sexo en la cultura china

El sexo en la cultura china  es considerado una parte fundamental para el desarrollo del ser humano, pues con él se produce una mejora en la salud corporal y mental. El acto sexual es considerado un acto natural, y no está asociado a ningún concepto de culpa moral.  Las prácticas sexuales son casi un deber sagrado de todo hombre y mujer, por lo que la abstinencia es considerada contraproducente. Existieron algunos períodos de condena por parte de corrientes confucionistas y budistas y períodos donde la sexualidad fue estudiada y desarrollada en detalle, bajo la influencia del taoísmo, por lo que existen numerosos estudios sobre la sexualidad humana.

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La mayoría de los  planteamientos y criterios acerca de la sexualidad china fueron elaborados entre los años 500 a  200 a.C., y se relacionan con la dinastía Han (221 a.C. a 24 d.C.), y existen meticulosos tratados sobre el sexo. Hay que destacar que la literatura china es una de las culturas que con más belleza y detalle han tratado el tema de la sexualidad. Los tratados medicinales, basados en la filosofía taoísta, explicaban con todo detalle las mejores técnicas sexuales para que el hombre compartiera la energía Yin de la mujer durante el orgasmo. Las mujeres eran educadas en estas prácticas y debían conocer todas y cada una de las técnicas necesarias para la relación perfecta. Y ellas a su vez, debían educar a sus maridos.

Con la extensión del confucionismo puritano, debido al auge de la dinastía Qing, año 1000, el sexo se fue volviendo un tema tabú en la vida cotidiana. Esta doctrina planteaba  la separación de sexos en la mayoría de actividades sociales y suprimieron todas las expresiones artísticas relacionadas con la sexualidad.  De esta forma, mucho de los manuales de sexo fueron destruidos por considerarlos obscenos, y China perdió un enorme legado cultural relacionado con todo lo sexual.

La homosexualidad en la China

La homosexualidad en China no fue perseguida hasta la edad contemporánea, ya que su existencia ha sido documentada desde la antigüedad. Una de las más hermosas historias sobre amor homoerótico proviene de la dinastía Zhou (500 d.C.) y de ella surgió precisamente uno de los nombres para denominar este tipo de relaciones  “Los placeres del melocotón mordido”. La tolerancia hacia la homosexualidad fue variando según épocas y zonas geográficas, por lo que algunas investigaciones aseguran que la homosexualidad masculina fue bastante normal en  las dinastías Han, Song, Ming y Qing, incluso en algunos textos literarios recogen episodios de homosexualidad femenina.

Las relaciones homosexuales se manifestaban de muy diferentes formas: relaciones basadas en patrones de edad, homosexualidad “forzada” ante la escasez de mujeres debido a las migraciones masivas, burdeles masculinos, que escandalizaron a los jesuitas de los siglos XVII y XVIII, o simplemente amantes masculinos. Generalmente, este tipo de relaciones de carácter homosexual se desarrollaban en las clases altas, aunque nos encontramos ejemplos de todo tipo, desde los ambientes más sórdidos y miserables hasta las más altas esferas de las cortes imperiales.

El arte chino expresó frecuentemente este tipo de relaciones sin ningún tipo de reservas, y existen numerosos ejemplos que han sobrevivido a la revolución cultural, desde su literatura y la escultura, hasta sus numerosos dibujos y pinturas sobre seda.