Sexteando con frases de Baudelaire

Si te encanta el sexting (un flirteo erótico vía mensajes de texto con el teléfono móvil) pero  te ves sorprendido en un momento de poca imaginación erótica o sensual, puede que no sea mala idea acudir a los viejos maestros de las artes amatorias. En esta ocasión, el guía para este sendero puede ser Charles Baudelaire, quien siendo un “borderline”de la sociedad transitó desde el Romanticismo al Simbolismo y enseño al mundo que la condición del poeta puede ser también la de un iluminado del amor.

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Compartimos algunos ejemplos de su poesía (Las flores del mal) que pueden ayudarte en la moderna práctica del sexting. Incluimos el texto original en francés, por si acaso deseas aumentar la potencia erótica, con el idioma considerado, más apropiado para el amor

Paso mi mano por tu cabello para que escuches siempre mi deseo.

ma main dans ta crinière lourde
Sèmera le rubis, la perle et le saphir,
Afin qu’à mon désir tu ne sois jamais sourde!

De “La cabellera”

Mejor que el opio, yo prefiero el elíxir de tu boca, donde el amor se pavonea.

Je préfère au constance, à l’opium, au nuits,
L’élixir de ta bouche où l’amour se pavane;

De “Sed non satiata”

Si vienes del cielo o del infierno, ¿qué me importa? ¡Belleza! ¡Llévame de nuevo al infinito!

Que tu viennes du ciel ou de l’enfer, qu’importe,
Ô Beauté! monstre énorme, effrayant, ingénu!
Si ton oeil, ton souris, ton pied, m’ouvrent la porte
D’un Infini que j’aime et n’ai jamais connu?

De “Himno a la belleza”

¡Piensa en lo que haremos cuando vivamos juntos! ¡Amarnos tanto como queramos!

Songe à la douceur
D’aller là-bas vivre ensemble!
Aimer à loisir,
Aimer et mourir

De “Invitación al viaje”

Nuestros corazones son como antorchas que reflejan nuestros espíritus gemelos.

Nos deux coeurs seront deux vastes flambeaux,
Qui réfléchiront leurs doubles lumières
Dans nos deux esprits, ces miroirs jumeaux.

De “La muerte de los amantes”

Amo despertar y ver tu cuerpo, donde encalla mi deseo.

Que j’aime voir, chère indolente,
De ton corps si beau,
Comme une étoffe vacillante,
Miroiter la peau!

Sur ta chevelure profonde
Aux âcres parfums,
Mer odorante et vagabonde
Aux flots bleus et bruns,

Comme un navire qui s’éveille
Au vent du matin,
Mon âme rêveuse appareille
Pour un ciel lointain.

De “La serpiente que danza”