Las adopciones gay en Venezuela

Que no exista un marco jurídico en Venezuela que permita legalmente la adopción de niños, niñas o adolescentes (NNA) por parte de parejas homosexuales no ha impedido a los gays hacerlo. Existen varias formas para llegar al mismo punto donde pueden ir los heterosexuales. La condición homosexual no es motivo de rechazo desde el punto de vista psicológico para la solicitud de adopción, siempre que se haga de manera individual. Lo que sí perjudica a estos solicitantes son otras conductas que pudiesen estar asociadas a la homosexualidad, tales como:

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-Inestabilidad emocional

-Debilidad en el contacto social (dificultad para relacionarse con otros)

-Inseguridad

-Patologías mentales (psicosis, depresiones, etc.)

Una ventaja asociada a los homosexuales al momento de adoptar es su condición socioeconómica, dado que es común en ellos la inexistencia de cargas familiares. Al momento de la visita del trabajador o trabajadora social del programa de adopciones del Instituto Autónomo Consejo Nacional de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (Idena), suelen demostrar un buen nivel de vida, con carro y techo propio. Desde el punto de vista legal, no hay normativa alguna que impida a un homosexual la adopción en solitario, por tanto, las consideraciones de los abogados involucrados se remiten a otros aspectos.

Las posibilidades de adopción de una pareja homosexual o de criar un hijo a como dé lugar van más allá de que uno de los dos se haga pasar por célibe y realice el trámite legal, que en algunos casos puede demorar hasta cinco años. En el caso de los hombres, algunos son capaces de ocultar su condición con tal de casarse con una mujer y tener con ella uno o varios hijos biológicos. Tal “esfuerzo” se presume menor en bisexuales.

La posibilidad de que adopten NNA, algo que ya es viable en Holanda, España, Estados Unidos –algunos estados-, Gran Bretaña, Dinamarca, Suecia, Canadá, Alemania, Sudáfrica y, más cerca de nosotros, Ciudad de México.

¿Por qué un homosexual querría adoptar?, es la pregunta formulada y la respuesta conmueve a quienes están lejos de esa realidad: la soledad. “Todos quieren al menos un perro. Mejor aún si se trata de un hijo. Eso fue lo que nos inculcaron: que la vida es completa cuando uno se casa y tiene descendencia. Los homosexuales no podemos casarnos, pero en algunos de nosotros persiste la idea de tener un NNA, cueste lo que cueste. No es mi caso, pues asumo la paternidad como una responsabilidad muy grande”, asevera la fuente.

“Ser homosexual es una opción, así como la de ser padre”, agrega nuestro entrevistado, al tiempo que reflexiona así: “La buena crianza de un hijo no depende únicamente de la presencia de mamá y papá. Son imprescindibles la tolerancia, el respeto y el amor, algo que no se ve siempre en todas las parejas heterosexuales”.

¿Qué consecuencias podría traer la crianza de un NNA por parte de parejas homosexuales? “No tiene por qué haber un efecto negativo, necesariamente”, apunta una experta. “Tampoco puede decirse que el NNA terminará siendo homosexual o que esté sometido a un ambiente sano o insano. Lo que sí es factible es que haya un choque entre la concepción tradicional de pareja y la suya, lo cual le ocasionaría problemas en sus propias relaciones”.