Yes, we fuck!: Sexualidad y Discapacidad

Los medios de comunicación, la publicidad y la pornografía; condicionan de una manera implacable nuestro imaginario sexual. Nos bombardean  a diario con imágenes de cuerpos perfectos: jóvenes, bellos y saludables;  y nos dicen, casi de una manera tajante, que son los únicos que tienen derecho al placer y a la sexualidad. El resto de los cuerpos, todos los que no encajan en esa norma tan estricta: los gordos, los viejos y los “discapacitados”, por nombrar algunas minorías, son expulsados de la representación y casi del derecho humano a disfrutar del sexo y todo lo que abarca la sexualidad. O en muchos de los casos son relegados a la sección “bizarro o freak” de la llamada  pornografía convencional.

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Las personas con diversidad funcional viven inmersas en la invisibilidad y el tabú que rodea a la sexualidad. Con la intención de llamar la atención y alertar acerca de esta situación, un grupo de emprendedores decidieron grabar un documental crítico y transgresor, que moviera las conciencias (y probablemente las hormonas) de los espectadores. De aquí nació: Yes, we fuck!

“En este documental, aparecen historias de aquellas personas que nunca serán protagonistas de una serie de moda pero que tienen mucho que aportar (no) en cuanto a formas diferentes ¡y disidentes! de vivir la relación con el cuerpo y la sexualidad. La sociedad o bien niega la sexualidad de estas personas, o bien la considera “desenfrenada” y “peligrosa” y, en consecuencia, la reprime. El documental busca contrarrestar esta imagen social tan negativa, gritando alto y claro “sí, follamos”. Y, por si a alguien le quedan dudas; Yes, we fuck! muestra imágenes explícitas de prácticas sexuales, en que las personas exponen su intimidad y su desnudez sin tabúes. Sus protagonistas quieren decirle al mundo que no se avergüenzan de sus cuerpos, ni de sus parejas, ni de sus experiencias, ¡al contrario! Se muestran con orgullo y satisfacción porque, al fin, son ellos quienes tienen la palabra a la hora de definir su sexualidad”, en palabras de uno de los integrantes de la producción testimonial.

Yes, we fuck, presenta –con bastante honestidad- diversos  tipos de prácticas y deseos. Plantea la historia de amor entre una mujer en silla de ruedas y su novio. En otros testimonios, el sexo no implica al amor sino que media una relación monetaria o material: el caso de un hombre que contrata a una prostituta y el de una mujer que contrata un servicio de asistencia sexual. Por otro lado, se muestran talleres de experimentación sexual en donde los protagonistas aprenden  de forma colectiva sobre aspectos o temas muchas veces desconocidos, como la eyaculación femenina o el porno y sus vertientes actuales.

“En definitiva, Yes, we fuck! es un documental que busca romper tabúes y prejuicios pero también es un grito de guerra. Un grito de guerra de aquellos que están hartos de tener que esconder sus cuerpos, silenciar sus anhelos, negar sus deseos… y, en realidad, ¿quién no está harto de todo eso? Yes, we fuck! no busca “ayudar” a un grupo de gente “especial” sino hacernos reflexionar sobre nuestra sexualidad que puede ser tan pobre, o tan rica, como la de los mal llamados discapacitados”.