La Felación post orgasmo

El sexo oral es tan pleno y tan intenso que es un acto sexual en sí mismo, pero también puede ser una antesala a la relación: hay hombres que lo prefieren al comienzo del encuentro sexual, porque están con mayor tensión, disfrutan más y su eyaculación esa más rápida. Incluso lo utilizan como la mejor forma de prolongar el coito posterior, ya que su excitación crecerá luego más lentamente, si ella vuelve a envolver con su boca el pene blando y con suaves lamidas, desde el tronco hasta el glande, lo hace crecer nuevamente.

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La felación post orgasmo, inmediatamente después de la eyaculación, es la guinda del goce para algunos hombres. Cuando el todavía siente los rastros de las ondas del éxtasis, la piel del glande se mantiene muy sensible y la boca y la lengua de su amante llegan a él para rematar el placer.

Para que estas sensaciones lleguen a límites insospechados existen algunas claves:

  • Hacer una O con los labios, y colocarlos con cuidado en la punta del miembro. Luego mover la cabeza de un lado a otro para formar círculos.
  • Ajustar los labios a un lado del tronco y recorrerlo desde la base hasta la corona.
  • Rodear la cabeza del pene con los labios, coger el tronco con la mano y girarlo de un lado a otro.
  • Dejar que el glande se deslice completamente en la boca y presionar el tronco firmemente con los labios.
  • Besar el tronco desde su base hasta la cabeza, y alternativamente dejar que la lengua aletee hasta llegar a golpear con ella la sensible punta del glande.
  • Hacer que el falo penetre en la boca lo más profundamente posible (esto sin que provoque arcadas ni ahogos) presionándolo y chupándolo.

La cultura del sexo dice que los juegos previos a la actividad sexual plena, sea oral o coital, es una preferencia de las mujeres más que de los hombre. Pero lo cierto es que, en general, los hombres participan menos por desconocimiento y falta de costumbre, no porque no lo disfruten. Los juegos previos y post, más las insinuaciones, se convierten en una fuente inagotable de placer que aumenta hasta grados increíbles la excitación del hombre.