Donde tocar a un hombre

El escroto y los testículos son dos de las partes más sensitivas que tiene un hombre en el cuerpo. Tocar esta parte de sus genitales puede generarle mucho placer o mucho dolor; todo depende de tu sensibilidad y sensualidad para hacerlo. Pero no dejes de estimular esta recóndita zona de su cuerpo por miedo a lastimarlo, pues lo estarías privando de una excitante sensación. Observa siempre sus reacciones y déjate guiar por él. Ambos deben aprender a contarle al otro que les parece lo que está haciendo y si te gustaría más de otra forma.

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Si acaricias sus testículos al mismo tiempo que manoseas su pene, estará encantado, pero si pones delicadamente sus testículos en tu boca…pensara que lo llevaste al paraíso. También puedes lamer o soplar suavemente su escroto, mientras lo masturbas; no se resistirá en lo absoluto. Hay muchas formas de acariciarle el escroto y los testículos, pero debes ser especialmente delicada, pues es una zona de alto riesgo.

Estira sus testículos suavemente hacia abajo o rodea y presiona el escroto con tus dedos índice y pulgar. Estos trucos eróticos no solo lo harán jadear y perder la calma, sino que también sirven para retrasarle la eyaculación, si las ejecutas con un poco más de fuerza. Si aún no estas lista para terminar tu faena y sientes que el está por acabar, utiliza alguna técnica de retraso y disfruta hasta que no puedas más.

El periné o perineo, es un punto mágico que tienen todos los hombres y se compara con el famoso punto G femenino. En la China antigua, el periné era conocido como “el punto del millón de piezas de oro” porque supuestamente ese era el precio que tenía que pagarle a un maestro taoísta, quien quisiera saber dónde estaba el botón “mágico” de un cuerpo masculino.

El perineo se encuentra exactamente entre el escroto y el ano. Cualquier tipo de presión o movimiento que ejerzas sobre esta diminuta zona de su cuerpo, lo encenderá automáticamente. Además también es un punto clave para controlar la eyaculación. Pon un dedo sobre su periné y muévelo circularmente o de adelante hacia atrás, provocaras oleadas de placer que sentirá que llegan hasta su cabeza. Si además de procurarle este masaje acaricias su ano o su pene, conseguirás la mayor velocidad que su pulso puede alcanzar y veras enloquecer a tu hombre.