Anilingus: todo sobre un placer tabu

Anilingus no es más que la práctica de sexo oral en el ano, algo cada vez más popular en la industria audiovisual del entretenimiento para adultos.

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No se remite a parejas heterosexuales ni disminuye la masculinidad del hombre, como algunos podrían pensar.

No implica una penetración anal con el pene, los dedos u algún otro objeto. Eso queda a criterio de cada quien.

El ano no es un órgano sexual, pero posee  una serie de terminaciones nerviosas que pueden causar placer y excitación en hombres y mujeres al ser estimuladas

El “69” y el “perrito” son las mejores posiciones sexuales para disfrutar el “beso negro” –también conocido como “beso polaco”-, en especial la primera, pues al interesado le permite tener los genitales de la pareja cerca de su boca y a la vez recibir placer oral de ésta.

No se recomienda practicarlo con personas desconocidas o de dudoso aseo, pues el ano es, también, “una cloaca de desechos”.

Más allá de la higiene, vale considerar que el ano es o puede ser portador de bacterias, virus o parásitos, tales como hepatitis A, B y C, lombriz intestinal, clamidia, Virus del Papiloma Humano (VPH), gonorrea y herpes.

Es un riesgo aproximar la boca a los genitales inmediatamente después de haberla introducido en el ano, pues ello puede provocar el ingreso accidental de bacterias como la Escherichia Coli en la uretra y, como consecuencia, una infección del tracto urinario

El VIH/Sida no parece ser fácilmente transmisible a través de esta práctica, pero los expertos afirman que existe cierto riesgo de contagio.

  El riesgo de transmisión de enfermedades sexuales se incrementa si el receptor” tiene heridas o llagas abiertas en su ano, o si el “emisor” tiene heridas o llagas en la boca, e incluso sangrado de encías.

Estas  heridas pueden ser de carácter microscópico  e inducidas luego de cepillarse los dientes, usar hilo dental, curaciones dentales recientes o incluso ingerir comidas crocantes, como papas fritas.

Una cifra alarmante: las personas que han tenido más de cinco parejas con las que han practicado sexo oral incrementan en 250 por ciento sus probabilidades de padecer cáncer de garganta.

Lo ideal es vivir la experiencia del “beso negro” con una pareja estable. Cuando esto no sea posible, se sugiere una solución que luce incómoda, pero efectiva: una barrera dental o “condón” oral.

Se pueden usar las barreras dentales empleadas por los odontólogos durante las cirugías u otros procedimientos. En su defecto, puede fabricar una recortando un preservativo.

Otra opción es emplear envolturas de plástico, pero éstas son menos recomendables, pues restan sensibilidad.