Sexo en el baño

Es definitivamente irresistible. Solo debes buscar la forma de persuadirle para que vea como te duchas. No lo invites directamente. Aprovecha cuando el este rasurándose o lavándose los dientes y decide darte un baño, o busca la manera de hacerlo entrar al cuarto de baño, mientras tú te estas duchando. Cualquier excusa es buena: que te traiga una toalla, que vaya a buscar una crema. O simplemente puedes dejar la puerta abierta y que el curiosee a sus anchas.

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Una vez que consigas tenerlo dentro del cuarto de baño, no dejes que descubra tus intenciones, actúa natural concentrada en tu ducha. El no podrá evitar espiarte, porque todos los hombres aman y se excitan con la sola idea de “mirar”. Si por algún caso dudas de la eficacia de esta técnica, aquí te dejamos tres razones “de peso” para que la pongas en práctica:

  1. Los hombres –todos- encuentran irresistible a una mujer mojada e indefensa bajo el agua. Algo tan simple como ducharte frente a el activara su apetito sexual.
  2. Una vez entre al agua contigo, tendrá que abrazarte para que el agua caiga sobre los dos y ninguno pase frio. Al sentir la humedad de tu piel desnuda implicara una inmediata erección.
  3. Ademas de la connotación sexual y erotica que tiene el agua, la presión de la ducha le relaja la mente y vigoriza su erección.

Aseguran que un hombre en una ducha es una presa fácil. Enjabónalo provocativamente sin que te toque hasta que no puedas poner más resistencia a sus desenfrenadas ansias de hacerte el amor. Ponte de rodillas y dedícate a besar y a saborear su pene. Siente como corre el agua fresca por tu cara y refresca tu boca mientras esta se dedica a provocarle un infinito orgasmo. Otra propuesta es jugar, los dos, a masturbarse con el chorro de la ducha, a ver si consiguen llegar al orgasmo.

Otra posibilidad es “atacarlo” mientras se rasura. Cuando este frente al espejo del lavamanos, concentrado en su ritual, acércate por detrás y comienza a rozar tu pubis contra su trasero, bésale la nuca y lame la parte de atrás de sus orejas. Si tu hombre es de los que prefiere los manoseos directos y fuertes, abrázalo por la cintura y ve directamente a su pene.