Rocco Siffredi: “El sexo dirigía mi vida”

El controversial actor porno Rocco Siffredi, conocido en el ambiente XXX como el actor porno más famoso del mundo suma una presea a sus escándalos: presento en el Festival de Venecia, un documental llamado Rocco, realizado por Thierry Demaiziere y Albán Teurlai, retratistas documentales que ya habían filmado a Vincent Lindon y a Karl Lagerfeld y ahora se enfrentaron con su reto “más difícil”.

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“Podíamos grabar todo. Tenía una única obsesión: contar la verdad”. El llamado Míster 23 centímetros, ha generado indignación por su narcisismo extremo, su exagerado machismo y el terrible concepto de la mujer como objeto que parece abundar en la mayoría de las acciones del actor y en la industria en la que se desenvuelve.

“Dependía del sexo. Dirigía mi vida. Durante 20 años lo hacía al menos tres veces al día. Y solo cuando quise dejarlo [hace una década] me di cuenta de que no podía. Empecé a ir con prostitutas. Y luego viejas, transexuales, cualquier cosa que se moviera” afirma en un lenguaje poco publicable que se ha debido “traducir” en estos términos. “El pene arranca y acabas haciendo cosas que ni querrías. Luego sales y vomitas”, asegura que cuando vio la cinta Shame, protagonizada por Fassbender, encarnando a un adicto al sexo, se identificó de tal forma que asegura que: “Era Yo”

“Llevaba el coche a 200 kilómetros por hora, esperando sufrir un accidente. Me subía a un avión y deseaba que precipitara”, comenta recordando sus depresiones y lo mal que  se sentía: “asqueroso” cada vez que Tassi (su esposa) o sus hijos le sonreían.

Con respecto a sus chocantes actitudes machistas, se defiende de esta manera: “Debería fijarse en quién coge mi mano y quiere mostrarme de qué es capaz. El porno fue machista al 100%, las mujeres ni tenían orgasmos. Hoy ha cambiado muchísimo, ahora mismo hay cosas que ni se imagina. Es un ataque que se ha quedado atrás, me hace gracia”. Acerca del estado actual de la industria pornográfica opina que: “Internet lo ha destruido al 100%. Ahora cualquiera se graba con el móvil y lo sube gratis. Los nuevos ricos del sector no son los productores sino quien sabe usar la Red”.

Asegura, sin ninguna duda, que era también la obsesión de los directores porno durante los dos años de rodaje: “No hemos mostrado el falso goce de las mujeres, sino sus heridas y dolor. No negamos que la pornografía sea sexista y no escondemos nada, era nuestra principal preocupación. Sin embargo, el documental también muestra que la verdad es más compleja e incómoda”.