septiembre 27

No tengo ganas de sexo

Se estima que un 40 % de las mujeres ha tenido un problema de tipo sexual y al parecer, cerca de un 30 % sufren de falta de deseo. En el campo de la medicina sexual, se lo denomina deseo sexual inhibido o hipo activo y se manifiesta como un desinterés sexual o deseo muy débil, y no se debe confundir con la dificultad de alcanzar el orgasmo. Contrariamente a los hombres, cuya respuesta sexual es lineal: excitación, orgasmo y periodo refractario; las mujeres tienen una estructura en forma de circulo, o incluso de espiral, en la que el deseo es el centro donde intervienen multitud de factores mucho más complejos.

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Si además sumamos el hecho de que muchas parejas no tiene por naturaleza la misma apetencia sexual, el problema se complica. Para ellas admitir que carecen de deseos, en la mayoría de los casos, es un tabú, una vergüenza de la que es mejor no hablar. Algunas mujeres asumen incluso eso de que, al fin y al cabo, el sexo no es cosa suya. Y esto es un gravísimo error, alertan los expertos en la materia.

“Detrás de toda mujer sin deseo, hay un factor físico” afirma el Dr. Natalio Cruz, director de la unidad de Andrología y Salud Sexual de las clínicas Ginemed y Fátima, en Sevilla, España.

Los factores más comunes son: el embarazo, la obesidad y los trastornos hormonales (tiroides y diabetes principalmente). Es importante destacar que ciertos fármacos como los anti depresivos, por ejemplo, reducen los niveles de serotonina, responsable de la sexualidad. “La inapetencia suele comenzar por una causa orgánica y luego se prolonga por causas psicológicas” sostiene el Dr. Cruz y afirma que efectivamente, la menopausia es un periodo especialmente delicado en el que disminuye la testosterona – la hormona del deseo –  así como la lubricación y la circulación vascular del clítoris.

Ciertos métodos  anticonceptivos, como la píldora, también son contraproducentes. Por todo ello, es recomendable detectar el problema a tiempo, acudir a un ginecólogo o especialista y no obsesionarse, ya que la psique, en casos como este puede ser especialmente perjudicial. Obsesionarse y mantenerlo en secreto no hace más que prolongar y algar el trastorno.

Hay otros factores psicológicos que disminuyen considerablemente la libido: la depresión, la ansiedad, el estrés, la preocupación por la imagen corporal, la vulnerabilidad emocional, cambios en el estilo de vida, la rutina y hasta la falta de atracción por la pareja.