Haciendo felices a sus testículos

Para hacer feliz al miembro viril de tu pareja, no debes o0lvidar que sus testículos también son un punto débil y estratégico de vital importancia. Si sigues estas instrucciones es probable que veas a tu hombre perder la cordura:

importa

  1. Abre tu mano y ponla debajo de sus testículos, como si fueran a caer y tuvieras que recogerlos.
  2. Cierra la mano suavemente, como si los estuvieras sosteniendo.
  3. Acaríciale la base del pene con la yema de tus dedos, al mismo tiempo que sostienes sus testículos entre tus manos.

Él y sus testículos estarán muy agradecidos y excitados, esperando desahogar todo el placer que han recibido. Hay otras formas de hacerlo realmente bien, pues es importante que acaricies los testículos de tu chico:

  1. Pon el dedo índice y el dedo pulgar cada lado de los testículos.
  2. Presiona suave y ligeramente, como si fueras a juntar los dedos.
  3. Al mismo tiempo que presionas delicadamente los testículos con tus dedos, tira suavemente y con ritmo, hacia abajo.
  4. También puedes usar la técnica de los anillos: Une las puntas de los dedos índice y pulgar de cada una de tus manos, formando un par de anillos, con los que harás maravillas sobre su miembro. Aprieta suavemente el medio del pene con cada uno de los anillos, uno junto al otro, y comienza a moverlos en sentido contrario y al mismo tiempo.
  5. Sea cual sea la técnica que elijas, presiona firmemente pero ten mucho cuidado de no apretar bruscamente. Si no eres delicada puedes provocarle dolor y echar a perder el momento.

Si deseas darle un “extra” de placer, lo único que tienes que hacer es coordinar a la perfección los movimientos de tus manos: presionar el punto G masculino y empuñar su pene al mismo tiempo. El punto G masculino es el perinéo, es decir, la zona comprendida entre el escroto y el ano. Cuando haces presión sobre este punto, estimulas su próstata, lo cual provoca en él una sensación muy similar a la que tu sientes cuando el alcanza tu punto G.

Presiona firmemente tu dedo índice sobre el perinéo de tu hombre y desliza la otra mano para acariciarle todo el pene. Si logras presionar el punto G y, al mismo tiempo, enrollar los demás dedos alrededor de la base del pene, ejerciendo un poco de presión; te suplicara que no te detengas y sentirá uno de los orgasmos más extensos e intensos que haya tenido jamás.