Los pezones y el ombligo masculino

Aunque te sorprendas, los pezones masculinos son tan sensibles como los tuyos. La diferencia es que ellos dejan de sentir rápidamente el efecto de la excitación sobre los pezones. Por el contrario,  la sensación que las mujeres sienten en los pezones se distribuye por todo el cuerpo durante largo tiempo: por lo cual, las mujeres siempre están encantadas de que el permanezca succionando o besando los pezones femeninos por mucho más tiempo.

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Acaricia, chupa y lame sus pezones de la misma manera que a ti te gusta que él lo haga con los tuyos, pero por menos tiempo. Estírale suavemente los pezones con tus labios, dientes o dedos, y suéltalos. Recórrelos circularmente con la punta de tu lengua y sóplalos. Oprímelos con tus dedos, con tus pezones o con tu lengua. También puedes usar otras zonas de tu cuerpo para darle placer en esta área, como por ejemplo, con tu vientre, tu pubis y hasta con tu clítoris.

El ombligo masculino podemos definirlo como el centro de su mundo. Es un exótico orificio del cuerpo, que puede llegar a ser divertido, perfecto para meter tu lengua y hacerlo delirar (es importante que tu pareja esta impecablemente bañada y aseada, para evitar un mal rato). Comienza besando y lamiendo los alrededores del ombligo, estira y sopla los pelitos que están alrededor, y cuando tenga la piel erizada, mete la punta de tu lengua en toda su profundidad. Esta tan cerca de zonas muy sensibles como el bajo vientre y el propio pene, que despertaras en él un montón de sensaciones.

Por otra parte, la espina dorsal es una zona del cuerpo llena de nervios, especialmente en los hombres, y el sacro parece estar conectado directamente con los genitales. Aprovecha esta adecuada conexión para enviarle un increíble masaje erótico a su pene, recorriendo con tu boca y tu lengua todo el trayecto de la espina dorsal.

Muerde suavemente, lame y succiona insaciablemente cada centímetro de su columna vertebral. Presta especial atención al sacro, tomate tú tiempo en él. Si le estimulas el coxis y el comienzo de sus nalgas, veras a tu pareja perder la cabeza de placer y deseara hacerte el amor por siempre. Por último, apodérate de sus nalgas, pues te agradecerán ser ardientemente apretadas y manoseadas por una suave y sensual mano femenina. No te pierdas esta parte de su cuerpo, si quieres entonarlo y ponerlo a punto.