Proposiciones indecentes

Nunca te quedes esperando a que sea siempre el quien tome la iniciativa. Sorpréndelo y busca creativas y variadas formas de proponerle una atrevida e intensa sesión de sexo. Siempre encontraras alguna forma seductora de motivarle o idear algún plan para excitarlo y lograr tu propósito. Por ejemplo: llámalo a la oficina y pregúntale si está muy ocupado. El querrá saber el porqué de tu pregunta y tú, naturalmente, le explicaras muy sensualmente que estas desnuda y con muchísimos deseos de verlo. Invítalo a escaparse unos minutos de su trabajo para que venga a hacerte feliz. Si eres lo suficientemente sagaz y provocativa, ira corriendo hacia ti, pero si es un hombre muy poco atrevido y no lo hace, no te desanimes, alucinara con tu osadía y en cuanto pueda correrá a buscarte.

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Hay muchísimas cosas que puedes proponerle a un hombre, pero para seducirlo busca siempre que tus invitaciones sean de alguna forma “pervertidas” y diferentes. Proponle ir a un motel, a un teatro porno o a un sex show en vivo o empiezas a acariciarlo eróticamente mientras van en el auto. Otra idea puede ser, recogerlo a la salida del trabajo, conducir hasta un parque o mirador, estacionar el auto y sin explicación alguna, darle una intensa e inolvidable sesión de estupendo sexo oral. Seguro que le encantara que lo hayas sacado del aburrimiento de un día monótono cualquiera, con alguna de estas proposiciones indecentes.

El arte del amor y el sexo requiere que hagamos uso de todas las ayudas eróticas y estimulantes para cautivar y elevar los sentidos. De la misma manera que el desea y admira tu cuerpo, también se deleita con la belleza y la sensualidad que los vestidos le dan a tu figura. En la medida que cuides los detalles de tu vestimenta, harás que un hombre se muera por desvestirte.

Usar prendas íntimas sensuales y eróticas, que revelen y oculten al m mismo tiempo, es un juego de seducción perfecto para estimular la imaginación de un hombre. Vístete pensando en complacerle la vista, pervertirle la mente y aumentar, a la vez que destacas tus encantos. Pero ten muy presente que tu ropa debe ser una extensión de tu personalidad, que acentúe la seguridad en ti misma; y nunca uses algo que no te haga sentir muy bien.

Vístete pensando que vas a ser desvestida. Detalles tan tradicionales y tontos como los botones, las cremalleras, los cinturones y todos los obstáculos que pueda encontrarse para sentirte o verte desnuda, pueden motivar su morbo del mismo modo que lo haría la evidencia de una falda muy corta o un gran escote.