Variando el Cunnilingus

Cuando se trata de gozar siempre hay un valor agregado que aumenta las posibilidades de placer en la mujer. Algunas técnicas se alejan de la versión más conocida de un cunnilingus. Uno de estos casos consiste en un ejercicio de la lengua en el que se conjuga destreza, habilidad y velocidad. La práctica la llaman rehilete, e implica utilizar la punta de la lengua para hacer círculos concéntricos alrededor de la vulva de la amante. Esos círculos, como si se tratara de una espiral, se van haciendo cada vez más pequeños hasta concentrarse solamente en el clítoris. Luego, las caricias cada vez más finas, de la punta de la lengua se dedican a  acariciar el clítoris por arriba, por abajo y por los costados, aumentando la velocidad y la presión.

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También hay otras prácticas, que se complementan con la masturbación. Es por ejemplo, el caso de la llamada tortuga de 3 cabezas, cuya técnica se trata de lo siguiente: La mano se pierde entre las piernas abiertas y expuestas de la amante. El dedo pulgar debe jugar acariciando los labios de la vulva, para ir, poco a poco, penetrando. Simultáneamente el dedo mayor acaricia el perineo, o el ano, para empezar a penetrarlo, si la mujer expresa placer.

Mientras la excitación crece por la caricia manual, la lengua se encarga del clítoris y lo hace disfrutar. Este triple masaje rítmico y sincronizado puede llevar a tu pareja a un orgasmo único e inolvidable que será recordado cada vez que se excite. Una variante de la tortuga de 3 cabezas, al parecer más excitante aun, es la técnica que llaman: mariposa de Venus. Para esta variante se utilizan las dos manos, juntando los dedos pulgares y los dedos mayores, como si fueran las alas de una mariposa. El destino o finalidad es la misma: los pulgares penetran la vulva y juegan dentro de ella, mientras que los dedos más grandes o mayores masajean el perineo y el ano, por partida doble y al mismo tiempo. La lengua hará lo mismo sobre el clítoris, hasta hacer que estalle un orgasmo inevitable y placentero.

Hay que advertir, que muchas mujeres, si el estímulo sobre el clítoris es demasiado fuerte o repetitivo y continuo, pueden sentir una sensación dolorosa que se mantiene por algunos segundos, aunque el estímulo no siga. En este caso es cuestión de hablar con el amante, con el fin de detenerlo o evitarlo.