Ménage à trois: nunca imaginé lo que sería capaz de hacer (Relato erótico)

¿Nunca te ha pasado que has sentido cierta curiosidad por cómo se lo monta tu mejor amigo con una tía? ¿Estás completamente enamorado de tu vecinita de al lado? Pero lo mejor viene ahora…. Nunca has pensado estar con dos personas a la vez pero siempre de confianza ¿verdad?

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Os lo creáis o no, nunca imaginé que sería capaz de hacer lo qué hice…

 Por cierto me llamo Mario.

Era un fin de semana que iba a salir redondo no… ¡REDONDISIMO! Mi amigo Fer y yo habíamos alquilado un ático en el centro de Barcelona e íbamos a quemar la ciudad condal, sin límites y mucho sexo, pero mucho mucho.

Llegamos a la calle Tarragona, justo al ladito de Sants y de muchos locales para salir de fiesta, emborracharnos y ligar mucho. Carlos y yo estuvimos de compras a lo  pretty woman  en versión masculina para comprarnos las mejores vestimentas para esa noche.

Sobre las 21h estábamos acabando de ponernos nuestros pantalones de pinza nuevos, y la camisa combinada con un blazer a la moda. Bajamos al restaurante del complejo hotelero para disfrutar de esa dorada que tenían en la carta, gratinada con un milhojas de foie… ¡Se me hacía la boca a agua!

Una vez habíamos acabado, nos dirigimos a un bar de copas situado al lado de la playa, nos gustaba la idea de ir primero de “tranquis” a tomarnos un buen gin tonic. El ambiente era fenomenal, muy buena música y lo mejor… las chicas.

Una morena de ojos verdes me encandiló pero no hubo mucha suerte. Pasado un rato nos fuimos a la zona alta de Barcelona, para entrar en los clubs más exclusivos (os he avisado que no íbamos a escatimar en detalles). Nos lo pasamos en grande, y a medida que se nos calentaba el morro, proporcionalmente, también subía la temperatura de otra zona de nuestros cuerpos (podéis pensar mal).

Eran las cinco y media de la mañana. Fer y yo no conseguimos cazar a ninguna chica así que nos dirigimos hacia nuestro súper ático para pajearnos un rato. Pero todo no nos podía ir tan mal…

Antes de llegar a nuestro complejo vimos un cartel de una casa de citas de lujo, se llamaba La Suite BCN y colaboraban con escorts de lujo por toda Barcelona. ¡Maldita sea! Qué puta suerte pensé. No lo dudamos y entramos a ver que se cocía allí, y por qué no, tomarnos una última copa.

Nos sentamos en una barra muy lujosa y sofisticada, bueno, todo en si era elegante. Se nos acercó una latina espectacular y se nos insinuó a ambos. Estuvimos charlando con ella e íbamos tan borrachos que le contamos que nos íbamos a pajear junto pero por separado.

Nos ofreció pasar un par de horas de sexo sorprendente y alternativo, pero eso sí: LOS DOS JUNTOS.

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Nos costó un poco decidirnos, pero escuchamos:

  • ¡Mi amor! Si os ibais a rascar la verga los dos juntos que más dará follaros a la misma chica en una misma habitación…- Nos dijo la preciosa Laura.

Tenía razón, la verdad, pero no tenía ninguna intención de tocar a Fer… ¡Ni con un palo! Accedimos un poco dubitativos pero nos ponía más cachondo el probar cosas nuevas.

Entramos en una habitación muy muy, pero que muy lujosa. Ella se fue desnudando y nos colocó uno enfrente de ella y a otro detrás. Nos exigió que le diéramos besos y caricias y que ella se encargaría de guiarnos en lo demás.

Nos pusimos al lío y cada vez nos poníamos más cachondos. Ella nos cogía las manos el culo, los testículos y por último… nuestro pene.

Mientras se la comía a uno, el otro se la podía meter o bien por detrás o como un perrito. Cambiábamos de posición y nos poníamos en H.  Y así mientras transcurría el tiempo.

Cuando ya acabó todo, nos despedimos de Laura y le dimos lo que le pertocaba.

Salimos muy pensativos del local y nos dirigimos al ático, nos sentamos y nos miramos, y empezamos a hablar sobre lo que había sucedido y que nos había parecido.

Mi sorpresa fue que a Fer no le desagradó, y la verdad que a mí tampoco. Acordamos que no le diríamos nada a nadie y que haríamos todos los ménage à trois que se nos pusieran en mano.