Relato erótico: “Reuniones”

Me va a matar. ¿Cómo puede tenerme así? Siento el móvil vibrar en mi bolsillo y lo único que deseo es leer su mensaje. Intento seguir la reunión con atención, lo consigo la mayor parte del tiempo hasta que, de nuevo, otra vibración en mis pantalones me distrae. Si supiera la ansiedad que me genera no poder verlos…

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Saco con disimulo en móvil de mi bolsillo y antes de dejarlo en la mesa, leo rápidamente su último mensaje: << Te necesito dentro de mí, ya>>. Este juego que se trae conmigo me lleva loco, me tiene todo el día excitado, nervioso, deseando poder desahogarme al llegar a casa. Me encanta su forma de hablarme, de tratarme, de sorprenderme y sobretodo la manera de jugar conmigo, de hacerme sufrir y disfrutar a la vez. Con pocas personas me habría prestado a algo así.

Miro el móvil durante toda la reunión y nada, quieto, inerte. Pienso que tal vez ella también está ocupada y mi mente vuela. La imagino caminando por el despacho encima de sus tacones negros, labios rojos y su espectacular escote. En mi mente, la puerta de la sala de reuniones se abre y ella entra, dejando a todos con la boca abierta. Con una sonrisa encantadora y una excusa muy buena, da por finalizada la reunión y desaloja la sala. Estamos solos, ella y yo. Mi entrepierna se está animando al imaginarla sentada en el borde de la mesa, pidiéndome que la haga mía. Llaman a la puerta de la sala y mi cabeza baja de las nubes. El corazón se me dispara cuando sus zapatos entran en la sala, y los ojos se me salen cuando veo su cuerpo pasearse delante de mí. ¿Qué hace aquí? Dirige sus pasos hacia el Director, se queda hablando con él unos segundos y se gira hacia mí. No sé de qué va esto, estoy a punto de hablar cuando el Director me dice que puedo ausentarme para atender la visita urgente que me espera. ¿Qué visita? Ella me guiña un ojo y se ofrece a acompañarme a la sala donde supuestamente me esperan.

Me lleva de la mano al ascensor y pulsa el último piso. Me acaricia el trasero, pegando sus pechos a mi espalda, los siento duros, está excitada y eso me excita a mí. Pasa sus manos a la parte delantera y presiona mi pene, mis testículos y mi pubis por encima del pantalón. Me estira del pelo obligándome a tirar la cabeza hacia atrás y pega su boca a mi oreja: <<Ahora me vas a follar como llevas todo el día deseando>>. Se abren las puertas del ascensor y me empuja hacia fuera. Pasa delante de mí y la persigo por los pasillos de mi empresa. Sala 10. La usamos para dejar los archivos, ordenadores y cosas que no se usan. Se para delante de la puerta y saca las llaves de la sala, cuando abre yo aún estoy pensando en cómo las ha conseguido. Es única. Cierra de nuevo con la llave y cuando se gira veo una mujer hambrienta de mí. Me tira encima de la mesa y se coloca entre mis piernas. Saca la parte baja de mi camisa de los pantalones y mete sus manos debajo, aprieta mis músculos mientras me besa con fuerza. Se frota con mi entrepierna y me la pone muy dura. Quiero hacerla mía ya, llevo todo el día excitado y necesito aliviarme. Se separa de mí y  me incorporo quedándome sentado en la mesa y ella de pie, quitándose la camisa. Miro cada uno de sus movimientos, es sensual, morbosa y muy descarada. Cuando sólo le quedan las braguitas, se acerca de nuevo a mí y me baja la cremallera de los pantalones, baja también parte de mis bóxer y mi pene queda al descubierto, apuntándola como la culpable de mi erección.

Sonríe y pasea su lengua por sus labios mientras se agacha hacia mi sexo. Yo me excito tan sólo con pensar en lo que me espera y un poco de líquido asoma ya por la punta de mi capullo. Me encanta esta mujer. Abre un poco la boca y prueba mi sabor para después ir tragándose el resto de mi sexo poco a poco. Es increíble. Siento que voy a irme en cualquier momento, aunque ella sabe cuando reducir el ritmo de su lengua para relajarme un poco y esto hace que podamos disfrutarlo más. Coge mi mano y la pone en su cabeza. << Joder sí>>, me pone el hecho de tenerla cogida de la cabeza, de mandar yo. Marco el ritmo que me gusta y ella me sigue sin dificultad. En los últimos movimientos siento unas ganas enormes de embestir su boca con mi polla y lo hago, en vez de moverse ella lo hago yo. << Así, así, sí….Que gusto….>> Tardo dos segundos en correrme y ella aprieta con su lengua el frenillo de mi pene, lo que multiplica por mil el orgasmo. La cojo fuerte del pelo…<<Joder, siii><joder!!>>.

Se pone de pie y lame una gota de mi semen que tiene todavía en la comisura de los labios. Me coge de las manos y me sienta en una silla. Se quita la falda y pone delante de mí su precioso trasero. Aún lleva las braguitas así que se las aparto a un lado y meto un dedo en su interior. Noto su humedad y me vuelvo a empalmar enseguida. Bajo un poquito sus bragas para acercar mi boca a ella y comerme su sexo. Está tibio, húmedo y palpita ante mi lengua. Es un plato apetitoso que devoro con ansiedad.

Se mueve en mi boca dándose un placer que me parece infinito, gime fuerte y cuando creo que se va a correr, se deja caer en mi pene. Me agarro a sus hombros para que no se mueva, haciendo fuerza hacia abajo, para metérsela todavía más. Está clavada en mí. Empieza a moverse en círculos sin sacarla y creo que me muero del gusto. <<Cómo me gusta>> Oírla decir eso me pone todavía más. Bajo mis manos hasta su cadera y la agarro. Pongo mi cabeza en el hueco entre su cuello y su hombro y le doy mordisco. Ella grita y se levanta un poco. <<Quiero que te toques mientras te meto y te saco la polla hasta que te corras de gusto. Quiero oírte disfrutar>>.

Sus manos se lanzan sobre su sexo y abren sus labios para acariciarse mejor el clítoris. Desde aquí puedo verlo y es…morboso. La muevo hacia arriba y hacia abajo sobre mi verga, despacio, para que note cada milímetro entrando en ella. De vez en cuando la dejo caer con fuerza y ella grita mi nombre y yo me vuelvo loco. Su humedad llega hasta mi piel, está empapada. Sé que se va a correr pronto porque se acaricia más rápido y sus gemidos se aceleran, jadea…La muevo tan rápido como puedo sobre mi sexo y cuando va a correrse, ella misma se clava en mí y no se mueve. Se queda quieta, corriéndose en mi polla. Puedo notar cada uno de sus espasmos, cada una de sus palpitaciones oprime mi polla en su interior caliente y cuando me doy cuenta, estoy embistiéndola de nuevo y con dos meneos vuelvo a correrme yo también.

<<Señorita, gracias por sacarme de esa reunión>>

<<De nada, usted manda jefe>>

by Siempretuya