Sexo en la piscina (Relato erotico)

Desperté en la oscuridad de la cabaña del spa donde estaba de vacaciones. La humedad y el calor del clima tropical no me dejaban conciliar el sueño; recuerdo al amante que ahora está lejos y desearía que estuviera en mi lecho para calmar el ardor que recorre mi cuerpo, con ese otro calor más placentero de la sexualidad, pero sé que es imposible.

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Una ilusión se presenta ante mis ojos, me levanto y salgo al fragante jardín…Oigo sonidos. Como si alguien nadara en la piscina común. Esto me intriga mucho y vestida únicamente con un pijama de dos piezas transparente, me acerco hasta la valla que rodea la piscina. Pruebo a abrir la puerta de acceso….Y está cerrada. La curiosidad no me detiene, al contrario, tomo impulso y salto por encima del obstáculo.

Un desconocido está nadando desnudo en la oscuridad de la noche y decido acompañarlo para refrescar mi piel hirviendo, sin quitarme la ropa me zambullo. No alcanzo el fondo de la piscina, porque unos fuertes brazos masculinos me atrapan y una boca ansiosa y ávida se pega a la mía.

Mis manos se dirigen con deseo al vientre del hombre y bajan con un solo gesto el bañador para abarcar con afán sus testículos y tomar su pene completo en mi mano, que está en plena erección. Pero algo me estremece: es un ruido que proviene del jardín que circunda la cabaña vecina; parece que alguien se acerca, quizás el cuidador de la piscina, u otra persona que también ha tenido la idea de refrescarse en la piscina.

Este pensamiento me enardece aún más y la lleva a desnudarse con ansia, se lamen los labios y se acarician bajo el agua con extrema pasión…Me excita la idea del peligro que implican mis actos en ese sitio público, en el que en cualquier momento podemos ser descubiertos por miradas indiscretas y tiemblo al pensar que a cada instante una potente luz pueda acabar con la cómplice oscuridad de la noche que protege nuestra sensualidad desbordada, desvelando el erótico y fuerte abrazo al que estamos entregados.

Pero no puedo detener los impulsos de mis sentidos desatados por el instinto sexual y me pego a la espalda del desconocido, estrechándolo fuertemente con mis piernas, el recibe mi mensaje y me conduce nadando hacia el borde de la piscina; él se encarama con un salto ágil y luego con los pies rozando la superficie del agua, se inclina, me toma por la cintura y me atrae hacia él, hasta sentarme encima suyo, guiando su cuerpo para que mi vagina encierre totalmente a su miembro. Me sostiene por las nalgas y yo, con mis manos libres  excito mi clítoris siguiendo el ritmo convulso del coito, hasta que estalla en un orgasmo, mientras lo beso con pasión en la boca y siento en mi interior los ardientes espasmos del semen del hombre.