Hacer sexo oral sin limites

La clave de un sexo oral fantástico es muy sencilla, basta que quien la haga este convencido@ y disfrute con el momento casi tanto como quien la recibe. Transformar la ducha o el aseo de los genitales en una parte de los juegos previos, es más estimulante y crea un clima excitante y sensual que puede terminar en la masturbación. La excitación te lleva luego a sentir, a disfrutar el placer de lamer el glande enjabonado, detenerse en el frenillo, acariciar suavemente los testículos y sentir el latido del miembro como respuesta a las lamidas de la lengua.

5-consejos-sobre-el-sexo-oral

Los juegos preliminares no tienen límites y todo es válido. Aromas, sabores, caricias diferentes y en distintas partes del cuerpo. Todo vale para que la excitación crezca, sin que la boca haya tomado contacto con el pene. Las combinaciones son múltiples: los pechos rozando levemente los genitales, la lengua acariciando los pezones de él, usar las nalgas para frotarlas contra su miembro y besar su cuerpo de arriba abajo, sin tocar sus genitales. Cualquier argumento es legítimo, fundamentalmente si se conocen sus fantasías para también ponerlas en práctica, a fin de que su miembro este sensible y preparado para gozar del sexo oral.

Lo nuevo e imprevisto suelen tener un componente de excitación mayor que aquello conocido y repetido. Cambiar de estímulos, de lugar, sorprenderle cuando el menos lo espera con una caricia y cambiar la actitud, son siempre mensajes estimulantes para ambos. Hacerlo completamente desnuda mientras él esta vestido, o al contrario: el hombre desnudo se entrega a las manos de una mujer vestida.

No solo el pene es importante, aunque parezca obvio que ante un sexo oral, es el principal objetivo. Antes de llegar a él hay camino excitante por recorrer: los rincones del cuerpo calientes y erógenos: las tetillas, el ano, el perineo, las nalgas, el cuello, las orejas… Con toques suaves y sensuales ella va cambiando de posición el cuerpo del amante para facilitar las caricias combinadas: lamer los alrededores del ano, para luego recorrer a punta de lengua el perineo y el escroto.

Los movimientos firmes de ella dan cierto toque de autoridad que ayudan a su compañero sexual a dejarse llevar porque se siente en manos expertas. Una mano coge el pene desde la base y lo sostiene. La otra, mientras tanto, acaricia las nalgas o el ano, las piernas o el escroto: es un complemento a las lamidas que el goza simultáneamente. A veces, una de las manos se sitúa en la base del escroto y la otra, a la altura del tronco para poder medir la profundidad de la felación. Esto permite “defenderse” de las embestidas cuando él se encuentra en un estado de gozo máximo, pierde la noción y coloca las manos en la cabeza de la mujer para penetrar más y más en su boca.