Tus centros energéticos y tu energía sexual

En casi todos los tratados o estudios orientales sobre sexualidad, uno de los puntos de partida son los “chakras”, una serie de centros en los que se concentra la energía y están repartidos por diversas zonas del cuerpo. Durante una relación o contacto sexual, sentimos que una intensa corriente energética nos recorre y la percibimos a través de las sensaciones físicas y emocionales, que ponen en marcha, y cuya máxima expresión se asemeja a una explosión, con cierta frecuencia se habla incluso de “descarga”, lo que también se asocia a la energía que experimentamos al llegar a la cúspide de la sensualidad.

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Saber dónde están ubicados los chakras y el modo en que influyen en nosotros sirve para incrementar el goce de lo que en occidente denominamos zonas erógenas, porque hay coincidencias entre estas y los vértices de energía que describen los orientales. También por que nos descubren algunas partes del cuerpo de gran potencial erótico, con las que los occidentales no estamos familiarizados, recordándonos que la sexualidad no se limita a las zonas genitales y a unos pocos puntos que es preciso estimular para conseguir la excitación, sino que va mucho más allá.

Desde abajo hacia arriba:

  1. El primer chakra se encuentra en la base de la columna vertebral y tiene influencia sobre el recto y la entrepierna.
  2. El segundo está a la altura de la pelvis y está profundamente asociado a los genitales; es el que regula la energía sexual.
  3. El tercero se encuentra encima del ombligo y su principal característica es revitalizar.
  4. El cuarto chakra coincide con el corazón y es el emisor y receptor de los sentimientos y las emociones.
  5. En quinto lugar se encuentra el chakra garganta, que impulsa la comunicación.
  6. El sexto es el llamado el “tercer ojo”, se halla entre las cejas y nos da conciencia de nuestro propio ser.
  7. Y por último, en la coronilla está el chakra de la corona o luz suprema, que cuando es recorrido por la energía erótica es capaz de llevarnos al éxtasis.

Si la energía es fluida entre los siete chakras, se logran relaciones sexuales de gran intensidad, logrando prolongar la sensación orgásmica a lo largo de todo el día. Cuando emprendemos una actividad del tipo que sea, nuestra energía se pone en marcha y a veces a causa del estrés la potencia se bloquea y no es posible canalizarla en ningún aspecto y menos hacia el goce sensorial. Pero si nos concentramos en los vértices de energía y actuamos sobre ellos relajándolos con caricias, toques o masajes, la corriente energética se pone a circular. Por eso es conveniente dedicar los preliminares sexuales a despertar y hacer fluir libremente la energía erótica que se encuentra en nuestro interior.