Para hacer el mejor Cunnilingus

Tomate tu tiempo: Para demorar el placer de la mujer y para que su excitación crezca continuamente, no es conveniente iniciar el cunnilingus estimulando directamente el clítoris. Los preliminares y rodeos para motivarla pueden traducirse en besos, movimientos y roces por todas las zonas erógenas del cuerpo, desde las más definidas, como los pechos, los pezones, el cuello, las nalgas y el interior de los muslos; hasta aquellas especiales de cada mujer, esas zonas “secretas” que solo el amante conoce: la nuca, el lóbulo de la oreja y los dedos de los pies entre otros. Iniciar estas caricias con la ropa puesta y repetirlas a medida que la vas desnudando, aumenta la voluptuosidad y el erotismo de la relación.

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Comunícate: La pasión no necesariamente significa silencio, también te debes comunicar. Son muchas las mujeres que se sienten más excitadas cuando se les pregunta que prefieren y como les gusta, o si así les gusta, mientras disfrutan esas caricias, lo que en muchas ocasiones les da pie a pedir más y orientar a su compañero sexual sobre cómo seguir estimulándolas.

Posturas a la carta: Los cambios de posición o postura evitan la rutina y la odiosa costumbre. Lo imprevisible siempre aumenta el deseo. Sin embargo, conviene primero saber cuáles son las posturas mejor aceptadas por la amante y también cuales son aquellas que coinciden con las preferencias de cada mujer. A algunas les encanta llevar la iniciativa, incluso en el cunnilingus, y a veces deciden sentarse sobre la cara de su amante. Otras mujeres se entregan con las piernas absolutamente abiertas. Y otras gozan apretando con sus piernas semicerradas la cabeza de su compañero sexual para provocar un roce más continuo del clítoris o simplemente juegan a “ponérselo difícil”.

Lubricación: Usar mucha saliva al chupar la vulva potencia el morbo del sexo oral. Cuando la lubricación es intensa, la lengua y los dedos se desplazan más fácilmente, sin provocar molestias. Esta es la forma de asegurarse de comenzar un buen cunnilingus. Tras dar largas lamidas con la parte plana y ancha de la lengua, para excitarla, el destino final es el clítoris, mojándolo bien y dándole golpecitos o caricias más directas con la punta de la lengua.

Sigue un ritmo: La lengua debe seguir un ritmo sostenido en las lamidas. Este ritmo cambia a medida que se descubre lo que la hace gozar en cada momento. No es conveniente comenzar muy rápido, incluso muchas mujeres asumen esa actitud como muy brusca y se apartan, pues es mayor la molestia que el placer.